Después de vestirse, Alessandro se acercó a su tocador. Allí seleccionó un perfume exclusivo de una conocida casa de fragancias. Los sutiles y seductores aromas de cítricos y notas amaderadas envolvieron su cuerpo dejando un rastro exquisito a su paso. Con su apariencia impecable Alessandro se acercó al espejo y perfeccionó su peinado. Con un peine de marfil moldeó su cabello en un estilo pulido y ordenado que complementaba su rostro anguloso. Finalmente, Alessandro se puso los zapatos de cuero n***o brillante asegurándose de que estuvieran pulidos y sin una sola mota de polvo. Verificó una última vez su apariencia en el espejo, satisfecho con la imagen que reflejaba: un hombre de éxito, un líder en su campo de la medicina salió. Antes agarró unas gafas de sol y se las colocó. En poco

