Ya estando en su habitación, Eli se miró al espejo y sonrió. Se rio de ella misma, por ingenua y estúpida. ¿Cómo fue a creer que Alessandro quería algo en serio con ella? Ese idiota solo se estaba burlando de ella como lo habían hecho todos desde que llegó a Italia. Pero si pensaban que iban a humillarla y pisotearla, se quedarían con las ganas, porque ella no permitiría que la volvieran a basurear. Eli quitó la pintura que usó para lucir más hermosa de lo que ya era, colocó algo de crema y se fue a la cama. Abrazó la almohada y no pudo evitar derrabar más lágrimas. Es que ella nunca había amado como estaba amando a Alessandro. Era una inexperta en el amor, por eso, unas cuantas palabras y besos la hicieron creer que el parlamento de Alessandro era verdad, no obstante, ese cretino se h

