Luego de todo lo que ha pasado Dante, se sienta frente de Stefano mientras beben sin control, Dante al sentirse completamente solo ya que su papá de ahora en adelante será aún más alejado de él y más entregado a su oficio.
—Lamento mucho mi querido amigo que tengas que llevar esta vida; en mi caso accedí a llevar esta vida por la falta de dinero que había en casa, pero en tu caso siempre hiciste ver que odias estar aquí —habla Stefano mientras coloca su mano sobre el hombro de Dante.
—En algún momento de mi vida sentía admiración por mi papá, todo está que a la fuerza me llevó hasta su mundo; su mundo se encontraba rodeado de armas, droga y mujeres fáciles.
»A partir de ese momento me quedó lo suficientemente claro que esta vida no iba a durar para siempre; traté de hablar en repetidas ocasiones con papá, pero él lo único que hacía era meterme a la fuerza en su mundo sin darme una opción para escoger.
»Sin tener otra salida decidí aceptar mi destino, mientras me impregnaba de su mugroso dinero y me obligaba a acabar con la vida de sus enemigos, mi odio hacia él crecía cada vez más.
»Nunca olvidaré el día en que le perdoné la vida a un hombre que le debía plata a mi papá; él mismo se encargó de capturarlo nuevamente y lo hizo pagar frente a mí, mientras que terminaba con su vida, según papá me estaba dando la lección de que él era el único que mandaba.
—Ay mi querido amigo, yo te aconsejo que te marches a otro país e inicies una nueva vida, has tenido que sufrir mucho todo por culpa de tu papá, a pesar de todo lo que has tenido que hacer eres una buena persona, yo confío y creo en tí en que podrás rehacer tu vida —Dante niega con su cabeza.
—Ya es demasiado tarde, he cometido demasiados errores, al igual que mis actos han conllevado a acabar con muchas vidas. No seré capaz de aislar mi vida y querer dejar lo que ha sucedido con mamá en el pasado.
Dante toma la botella en su mano y bebe de ella como si fuera tan solo agua, Stefano tan solo lo mira detalladamente dándose cuenta que aquello que había de bueno en Dante se había quedado en el pasado. Ellos dos beben hasta quedar completamente ebrios.
Días después.
Dante se ha encargado de los negocios de su familia, mientras que Enzo se apodera de todas las propiedades y negocios que le pertenecían a los Tabares.
La riqueza a la que se están apoderando es bastante amplia; la relación que había entre padre e hijo ya no es la misma, los dos entendieron que su charlas y encuentros era únicamente por Antonella, y ahora que ella ya no está actúa como si fueran desconocidos.
Tan solo se saludan con una venia a la distancia, sin tener ningún tipo de contacto, la familia Amato se ha dividido, Enzo al igual que Dante han reclutado tres veces más la cantidad de escoltas que tuvieron en un pasado, formándose dos imperios indestructibles.
Los negocios están fluyendo de maravilla para ambos lados, no obstante la ambición por parte de Enzo es más grande. Enzo convoca una reunión con su hijo; Dante sin pensarlo dos veces acepta.
Al llegar Dante a la casa que anteriormente era de la familia tavares se encuentra con su papá, quien luce diferente, tanto él como su padre quedan sorprendidos al ver la cantidad de hombres con los que ahora cuentan.
—Que bueno que has venido hijo —habla Enzo con su voz ronca y temerosa.
—Se breve, porque el tiempo no me alcanza como para estarlo perdiendo en este lugar contigo —Enzo dibuja una sonrisa en su cara al escuchar a su hijo.
—Que bueno qué estás en esa actitud tan alejada conmigo, porque precisamente te hice venir para que dejemos las cosas claras entre los dos. Ya ha sido suficiente con que deba compartir los negocios contigo.
»He sido demasiado paciente antes de tus malas actitudes, te he perdonado que me ignores como si yo fuera cualquier basura, pero solo lo hice porque eres mi hijo, porque de lo contrario hace mucho tiempo... —Dante levanta su mano interrumpiendo a su papá.
—No quiero que las cosas terminen mal entre los dos, sabes muy bien que no me agrada el hecho de estar cerca a tí, y luego de la muerte de mamá comprendí que lo único que nos unía era ella —Enzo se levanta del sofá y camina directo a él.
—Todo lo que una vez fue de la familia tabares te dejó bien claro que no tienes ni el más mínimo derecho en apoderarse de nada; esa victoria es mía, y si quieres tener algo tendrás que hacerlo por tus propios medios. Dante por bien servido que te dije manejar algunos de mis negocios.
Dante se da vuelta completamente ofendido en contra de su papá, algo a lo que no se había acostumbrado era que le llegaran a colocar limitaciones, y más ahora que su forma de ser ha cambiado bastante luego de que su mamá falleció.
Dante lleva su mano hasta la cintura y saca la pistola; la situación se pone demasiado tensa; los escoltas de Enzo al igual que los de Dante sacan sus armas y se apuntan unos a otros.
—Calmados todos he dicho —habla Enzo con tono de voz elevado—. Dante lo mejor que puedes hacer es marcharte, ¿no sé qué mierdas traes en tu cabeza?, pero si no me respetas por ser tu papá, entonces tendrás que hacerlo porque soy el jefe y aquí nadie más que yo tiene el control de todo.
—No tienes el control de nada, si fuera de esa manera me hubieras permitido que a mi mamá la mataran —las palabras dichas por Dante provocan en Enzo fuerte molestia.
—Callate estúpido malagradecido —Enzo se aproxima con intenciones de golpear su rostro—. Todo lo que tienes es gracias a mí, ahora te crees muy varón viniendo con todos esos hombres buscando intimidarme; pues déjame te digo que para que lo consigas te hace falta mucho.
—Si no tengo algún valor para tí, entonces saca tu arma y dispárame así acabamos con esta mugrosa charla —Dante ha aprendido que la vida no tiene algún valor como para pensar las cosas una y otra vez.
—No lo haré, a pesar de todo eres mi hijo —Enzo se da vuelta, yendo directo nuevamente a tomar asiento—. Si quieres continuar con tu cómoda vida tendrás que bajar la cabeza, aceptar que soy yo el jefe, al igual que tendrás que seguir mis órdenes. —Él niega con su cabeza mientras fija su mirada en la pistola.
Dante ahora después de haber manejado varios negocios de la familia se siente inalcanzable, siendo un hombre prepotente, lleno de ambición que no se doblega ante nadie; el orgullo se apodera de él, siente su mano donde tiene la pistola bastante pesada, sus fuertes músculos quieren romper la camisa, aprieta la mandíbula y exhala con soberbia.
Ahora es bastante fuerte, y estás seguro que donde se desate una batalla con su padre ninguno de los dos saldrá bien librado. Levanta la cabeza, gira levemente su cuerpo fijando la mirada en su padre.
—Lo tuyo seguirá siendo tuyo hasta el día de tu muerte; así que te entrego todo lo que tengo en mi poder, no voy a caer en tu juego, has dañado demasiado a la familia y tu castigo será llevar aquello en tu cabeza día tras día. —Dante abre su mano, dejando caer lentamente la pistola ante su padre en señal de retirada.
—¡Lo ves! —grito Enzo rompiendo el silencio—. A pesar de todo sigue siendo el mismo niñito estúpido, que no tiene el valor de tomar las cosas a la altura de un hombre como yo —con sus palabras intenta provocar a Dante, pero lo único que tiene por respuesta es que el dibujo que una leve sonrisa en su cara.
—Lamento desilusionarte papá, pero somos completamente diferentes; mientras que en tu corazón cada día se encuentra más oscuro por la ambición que tienes, en el mío lucho por corregir mis errores y no llegar a ser alguien como tú —Enzo ofuscado toma la botella de trago y sirve en un vaso con hielo.
—No serás capaz de vivir ni un solo día con toda la comodidad a la que has estado acostumbrado; sin hablar de que la policía al darse cuenta de que no cuentas con mi respaldo te echará mano y pronto estarás tras unas rejas —aquellas palabras entran por un oído y salen por el otro.
—Adios, espero que llegues a ser feliz con todas las cosas que tienes a tu alrededor, espero que puedas conciliar el sueño después de tantas muertes inocentes que has provocado... —Enzo bebe de un solo sorbo la bebida que hay dentro de aquel vaso y se para frente a su hijo.
—¡Cállate imbécil!, si te vas a largar hazlo de una buena vez antes de que me arrepienta en dejarte ir —al escucharlo Dante suelta una sonora carcajada.
—Esta bien, tus triunfos y tus victorias las quieres para ti solo, entonces así será, adiós viejo ingrato, a pesar de todo lo que te rodea nada ni nadie podrá reemplazar el amor de tu familia —Enzo con cada palabra que escucha salir de la boca de Dante enfurece más y más.
Dante lleva la mirada a su alrededor, disfruta de cada momento, en el fondo siente que quizá en el futuro si es que llegue a regresar las cosas no van a ser igual; luego le da la espalda a su padre y sale de allí con las manos en los bolsillos dando pasos cortos, mostrando que es un hombre seguro.
Sale de allí completamente solo, toma un taxi y va de regreso a su casa; en el fondo de su corazón se siente un poco triste ya que su padre es el único familiar que le queda.
Al llegar a casa tomó una maleta y la llenó con suficiente dinero, el cual no lo tomó prestado sino más bien como un adelanto por todo su sacrificio que tuvo que pasar.
Él sale de casa llevando tan solo aquella maleta en su mano, dirigiéndose a uno de los mejores hoteles. Al estar en una de las mejores habitaciones del lugar toma el teléfono y pide el mejor trago.
Dante mientras bebe decide que lo mejor que puede hacer es salir lo más antes posible del país. Se levantó de la cama y tomó su teléfono móvil.
—Hola —responde Stefano.
—Hola amigo, necesito un último favor tuyo —sabe que puede confiar en él ciegamente—. Necesito identificación completa al igual que un pasaporte libre, para poder viajar sin ningún problema, se que haces el mejor trabajo y quedo pendiente a tu entrega. —Dante llena una vez más el vaso.
—Ok, espero que donde vayas logres conseguir aquello que no tuviste, al igual que encuentres lo que tanto buscas para que seas feliz —Él sabe que Dante es una buena persona, solo que no ha corrido con buena suerte.
Dante termina la llamada y continúa bebiendo sin control, a pesar de la vida que lleva no despilfarra su energía con mujeres cualquieras. En cuanto a la intimidad el suele ser exclusivo.
Así que deciden llamar a Verónica, la socia de su padre, que nunca se ha rechazado ante sus propuestas ya que ella siente una fuerte atracción hacia él.
Dante termina aquel difícil día embriagado de alcohol y junto al cuerpo de una mujer que lo da todo por él.