EMMA ROSE El día de la tormentosa pelea con George, mi corazón pesaba con la carga de la confusión. Salí corriendo de la oficina, dejando atrás las palabras no deseadas y la pintura desgarrada de la realidad. Mis lagrimas empañaban la visión mientras corría, buscando refugio es el único lugar que siempre me ofrecía consuelo: el hogar de mis padres. Al llegar, mi madre me recibió con los brazos abiertos, leyendo la tormenta en mis ojos llorosos. Les conté todo, como George había resurgido de mi pasado, sembrando la duda y la confusión en mi presente. Coménteme que quería regresar a Francia y mi madre, con la sabiduría que solo los años puede otorgar, me escuchó con paciencia y me hizo entender que huir no resolvería nada. Emma, cariño, no puedes seguir escapando de tus miedos y sentimien

