Robert
No sé qué me está pasando últimamente. Yo no soy la clase de persona que hace las cosas sin pensarlas bien.
No sé qué pasaba por mi cabeza cuando le di un trabajo tan importante, como el de ser mi asistente, a una chiquilla inmadura de 17 años.
Tengo que admitir que hace bien su trabajo, y para ser una adolescente con muy mal temperamento y propensa a lanzar insultos como un camionero se está manteniendo controlada. Le hice las primeras semanas la vida imposible y ella hizo todo lo que le ordené sin chistar, ni replicar ni una vez.
Era viernes. Yo me encontraba en mi oficina, cuando suena el teléfono de mi oficina.
- ¿Sí? - atiendo.
- Sr. Wallace - dice Rose sarcásticamente sería. - El Sr. Miller está al teléfono y dice que necesita hablar con usted con urgencia.
- Pásame la llamada.
*Llamada*
- Robert nos surgió un inconveniente.
- Sabes que no me gusta esa palabra Marcus
- Martha está internada, otra vez el problema respiratorio no va a poder salir hasta la semana que viene.
- La cena con el canciller alemán es mañana, no voy a poder hacer negocios con el si no le entiendo una palabra.
- Buscaré una nueva traductora, no te preocupes.
- Es imposible que no me preocupe - dijo molesto. En ese momento veo pasar a Rose por la ventana de mi oficina, seguramente va al comedor. Esa chica se la pasa con hambre.
- Robert... ¿Qué opinas?
- ¿Que? - me distraje pensando en Rose.
- ¿Te encuentras bien?
- Si, ¿Qué decías?
- Hablaré con Martha para ver si tiene algún conocido que hable alemán.
- No, deja, ya tengo la solución. Nos veremos mañana. - corto.
*Fin de la llamada*
Rose
Al terminar de almorzar con Ian vuelvo a la oficina. Me sorprendo al ver a Robert apoyado en mi escritorio.
Miró la hora.
- Tranquila, no es tarde. Necesito pedirte un favor.
- ¿En qué puedo ayudarlo Sr Wallace? - digo sentándome en mi silla.
Él se da la vuelta y queda parado mirándome - Mañana tengo una importante reunión, con un empresario alemán y mi traductora no va a poder asistir.
- ¿Quiere que le busqué otra?
- No, quiero que lo hagas tú.
Abro los ojos como platos - ¿Yo?
- ¿Acaso estás sorda, o yo no hablo claro?, Si, tú.
- Creo haberle mencionado antes que no tengo mucha fluidez con el alemán.
- El contrato que tradujiste la semana pasada estaba perfecto, además Patrick me menciono hace varios días que empezaste con un curso rápido de alemán.
Insultó a Patrick en mi mente - Si, pero no sé si estoy lista para hacerlo con tanta rapidez y...
- Por favor Rose, no hagas que te lo ordene. Si te lo estoy pidiendo es porque confío en que posees la capacidad de hacerlo.
Suspiró - Está bien, lo haré.
- No es que tuvieras otra opción de todos modos. - dice yendo para su oficina - Pasaré a buscarte a la noche por tu casa.
- ¿No es mañana? - pregunto confundida.
- Si, pero si queremos llegar a tiempo tenemos que tomar un avión esta noche.
- ¿A dónde es la reunión?
- En Alemania.
- El lunes tengo clases.
- Estaremos de vuelta para el lunes. - entra a su oficina y cierra la puerta.
Suspiró y busco mis libros de alemán.
***************************
-En parte te envidio, en parte te compadezco - dice mi amigo en el teléfono mientras yo guardo mi ropa en la valija.
- Tu padre no me dio opción, me preocupa más el hecho de que no hablo muy bien alemán.
- Rose, no seas modesta. Eres capaz de aprender un idioma en 24 horas.
- ¡Claro que no!, No en 24 horas.
- ¡Es una forma de decir! Me refiero a que tienes mucha facilidad para aprender los idiomas. Tu tranquila, lo harás genial.
- Eso espero.... Si el lunes no aparezco es porque tú padre me convierto en un jabón.
- Ja ja ja - dice sarcástico. - Que tengas buen viaje, y trata de divertirte un poco.
- Con tu padre lo veo difícil.
***************************
Rose.
Después de 8 horas de viaje llegamos a Berlín. Es la primera vez que viajó en un avión privado, fue asombro.
Llegamos al hotel por la mañana después de aterrizar.
Robert se me acerca después de habernos registrado. Me entrega una llave.
- Es la llave de tu habitación. La reunión es en dos horas, puedes hacer lo que quieras hasta entonces.... desayunar, dormir, puedes ir a la piscina, lo que se te ocurra. En dos horas exactas voy a estar en la puerta de tu habitación y tú tienes que estar lista para irnos. ¿Fui claro?
- Claro como el agua.
- Excelente. Y ten listo lo que te pondrás está noche.
- ¿Esta noche?
- Si, es la cena con el resto de los empresarios de la fusión. ¿Acaso no te lo mencioné?
- ¡No!. ¿Es muy formal?
- Va a haber empresarios de todo el mundo ¿tú que crees?
- ¡No tengo nada que ponerme!
- Ustedes las mujeres siempre dicen lo mismo, soluciónalo, Tenes dos horas. - se da la vuelta y se va.
Revisó toda la ropa que traje por quinta vez. Realmente no tengo nada que ponerme para esta noche, al menos algo que esté a la altura del evento.
Me siento en la cama frustrada. Me tiró para atrás quedando acostada, miro el techo por 20 minutos. Tocan la puerta de mi habitación.
- ¿Srta. Rose? - dice la voz de una mujer con un extraño asentó.
Me paro y abro la puerta. Era una mujer muy bella, de unos 30 años, rubia con unos bonitos ojos celestes. Iba muy bien vestida con un traje de pollera y chaqueta.
- Vaya, el Sr Wallace no bromeaba con respecto a que era una "chiquilla"
- El Sr. Wallace no es de los que hacen bromas, y tengo 17 por cierto.
- Mis disculpas, eres toda una mujer – dice, puedo sentir sarcasmo en su voz.
- ¿Y usted es? - digo extrañada.
- Mis disculpas, Giselle Holbein. Trabajo para el señor Fothen- dice. Trabaja para el empresario que veremos hoy.
- ¿En qué puedo ayudarla?
- En realidad vine para ver en que puedo ayudarla yo. ¿puedo pasar?
- Si - me corro de la puerta-
- ¿Qué le pasó a su habitación? - pregunta. Estaba toda mis ropa tirada por todos lados.
- Eh... Yo... Yo entré en crisis. El Sr. Wallace se olvidó de mencionar lo de la cena de esta noche y yo no tengo nada decente que ponerme.
- Hombres - dice riendo - Veré qué puedo hacer para ayudarte.
- ¿Lo haría?
- Si, el sr. Fothen quiere que me encargue personalmente de que su estadía y la del Sr. Wallace sea de lo más placentera.
- Si puedes ayudarme con lo de esta noche le estaré muy agradecida.
Me da una tarjeta - Mi tarjeta, puedes llamarme por cualquier inconveniente que tengas. Nos veremos en unas horas. - sale de la habitación.
Me siento en la cama - Tema solucionado - suspiro.
A las horas tocan la puerta con insistencia.
Abro la puerta, era Robert.
- ¿Vamos? - dice serio como siempre. Estaba como siempre con unos de sus elegantes trajes.
- Si, ya estoy lista. - digo. Me acomodo el pelo mirándome en el espejo. Veo que él me mira, pero con el semblante más relajado - ¿Pasa algo?
- Pareces más grande.
No estaba vestida para el infarto. Solo me puse un vestido blanco y me hice una media cola. No sé porque me mira de esa manera.
- ¿Lo parezco una chiquilla? - digo sarcástica.
- Para nada. Andando - camina hacia el ascensor. Cierro la puerta con llave y voy detrás de él.
Afuera del hotel nos estaba esperando un auto n***o polarizado. Un hombre nos abre la puerta, yo entro primera y Robert entra del otro lado.
Mientras íbamos en el auto yo iba maravillada mirando la ciudad, era realmente una ciudad hermosa. El auto conduce hasta el centro de la ciudad hasta llegar a una empresa muy grande.
Bajamos del auto y nos encontramos con la mujer de hoy.
- Sr. Wallace, Srta. Rose acompáñenme.
Entramos y subimos en el ascensor hasta el último piso.
- Le avisaré al Sr Fothen que se encuentra acá. - toca la puerta de una oficina y entra a los minutos sale - Pasen por favor.
Entramos y un señor se para a recibirnos.
- Canciller Fothen - dice Robert extendiendo su mano.
El hombre la estrecha - Robert Wallace ein Vergnügen, Sie endlich kennen zu lernen - dice sonriendo.
- Un placer conocerlo - le dijo a Robert.
- Lo mismo digo - dice.
- Ebenso - le digo al canciller.
- Dass schöne junge. Wie alt sind Sie? - dice el hombre.
- ¿Que tal el viaje? - le traduzco a Robert.
- Excelente. Gracias por preguntar.
- Ausgezeichnet. danke für die Nachfrage - traduzco.
- Dass schöne junge. Wie alt sind Sie?
Río. - ¿Que dijo? - pregunta Robert serio.
Y cuando estoy por responder...
- Que es una joven encantadora, ¿qué edad tiene? - dice un joven de traje. Se acerca a Robert y le extiende la mano - Niklaus Fothen. Un placer Sr Wallace - dice con un asentó raro.
- Lo mismo digo, no sabía que el hijo del canciller hablaba no solo alemán.
- Me gusta hablar muchos idiomas, favorece los comercios con empresas extranjeras.
Toma mi mano y deja un beso en ella.
- También es un placer conocerla Srta...
- Rose Parrish. - digo con una sonrisa. Veo a Robert estaba más serio de lo normal, parecía algo irritado.
Después de terminar con la reunión volvemos a nuestro hotel.
- Fue bien ¿no? - pregunto.
- Si, fue bien. Creo que a la que mejor le fue, fue a ti.
- ¿A qué se refiere? - digo confundida.
- Parece que tiene un pretendiente. - dice serio. Lo miro confundida - nos veremos a la noche - dice subiendo solo en el ascensor.
Quedó petrificada. ¿¡Que mierda le pasa!? ¿¡Qué diablos fue todo eso!?