—No sé cómo pude caer contigo nuevamente, soy un imbécil—Mientras se abotonaba la camisa y ella estaba recostada desnuda boca abajo mirándolo embelesada. —Será porque me deseas tanto como yo. —Se empezó a levantar, tratando de acariciarlo a lo que el la detuvo de golpe. —No seas estúpida Samantha, solo fue producto del alcohol si estuviera en mis cinco sentidos jamás te hubiera vuelto a tocar, no te das pena tener que recurrir al alcohol para nublar mis sentidos y así hacer que me acueste contigo, eres patética Samantha. La rabia en Samantha fluyo como la lava, se quiso lanzar sobre Maximiliano y clavarle las uñas, pero este fue más rápido y aun sin terminar de vestirse el sujeto de sus muñecas empleando más fuerza de la necesaria solo para provocarle dolor. —¡Suéltame mal

