—Podemos hacerlo funcionar Elizabeth
—Maximiliano, estoy esperando el hijo de otro hombre, como podríamos hacerlo funcionar después de eso según tú, muy adicional a eso tú no me amas y yo no te amo y eso lo sabemos perfectamente.
—Haremos terapia
—Maximiliano, ¿escuchaste algo de lo que he dicho?
—Entiendo lo que me quieres decir, pero ¿Dónde está ese hombre a ver? ¿Por qué no da la cara?
—Él …..
—Lo vez, estoy dispuesto a criar ese hijo como si fuera mío, seamos una familia
—Estoy confundida y tengo muchas cosas en que pensar, llama a Samantha por favor
Elizabeth no sabía qué hacer, por un lado, tenía miedo de perder ese niño que no tenía la culpa de su inmadurez. Sami le trajo su móvil y se dio cuenta que no tenía ninguna llamada perdida intento llamar a Bastián y el móvil estaba apagado
—Sami
—Dime amiga.
—¿Puedes buscar a Bastián por mí?
—Por ti amiga lo que sea, pero ¿Qué harías si simplemente no aparece?
—Tengo el corazón en la cuerda floja si él no está, no sé qué hacer Maximiliano me ha pedido una oportunidad.
—Espera ¡¿Qué?! El tempano de hielo de tu esposo
—Yo también me sorprendí, además que estoy esperando el hijo de otro hombre y ayer lo iba a dejar y lo sabe.
—¿Tendrás ese niño?
—Sami claro que si como me preguntas algo así ni que fuera un monstro.
—Perdóname amiga, solo era una pregunta, pero en este momento me voy a buscarlo.
—Si por favor Sami de eso depende mi vida.
24 DE DICIEMBRE DEL 2011
—Sami dime por favor, siento que todo el cuerpo me tiembla.
—Lo siento amiga según el portero desde ayer en la mañana no saben nada de él y
—¿Y qué Sami qué?
—Una mujer llamada Janeth pregunto con el hoy en la mañana.
El corazón de Elizabeth se terminó de romper él había huido, pero porque así, empezó a llorar desconsolada a sentir que el aire le faltaba que no podía respirar tomo del vestido a Sami que la quedo mirando por un segundo hasta que reacciono y fue a gritar por médico.
Una hora después llego Maximiliano que había ido a almorzar con su hijo
—¿Qué sucedió? ¿Por qué la sedaron? ¿Qué le dijiste Samantha?
—Este yo, bueno ¡no me alces la voz! que deberías agradecerme, pero ella ya está mejor el médico que no debe recibir ninguna mala noticia.
—¿Qué le dijiste? Eso quiero saber yo
—La verdad eso solo queda entre ella y yo, pero te hare un favor solo por esta vez, el padre del hijo que está esperando desapareció
—¿Quién es el Sami dime? — Y empezó a tomarla de los hombros de una manera brusca y a alzar la voz, pero al ver que otros los veían el la jalo hacia la salida de emergencia en las escaleras.
—¡Eres un animal ¿Qué te pasa?!
—¿Quiero saber quién es el infeliz que se metió con mi mujer? Eso quiero saber.
—Te dije que solo te haría un favor y lo hice te dije el desapareció, que tanto te preocupas o te la das de esposo sufrido cuando de sufrido no tienes nada, no me engañas Maximiliano tu no haces nada bueno sin esperar algo a cambio, y jamás te diré quién es el tipo que se metió en la cama con tu mujer, así que Adiós y anda a atender a tu querida esposa y has tu teatro que tan bien te sabes hacer debiste ser actor en vez de empresario.
ACTUALIDAD
—Buenas tardes doctora —Ambos se presentaron ante la Dra. Robinson especialista e terapia de parejas.
—Díganme ¿quién fue el de la idea de la terapia?
—Yo Dra. como ve mi esposa no se puede mover por eso la terapia la pedí en casa.
—¿Usted qué opina de mi presencia aquí?
Elizabeth la quedó viendo por unos segundos, la doctora no era ni joven ni tampoco una anciana le calculaba unos cuarenta o cuarenta y dos años, muy conservada para su edad, rubia cabello peinado con moño hacia atrás vestida una mini falda y una blusa algo escotada y cruzaba las piernas tenía una agenda sobre las piernas y observaba de manera lasciva a Maximiliano Elizabeth jamás fue celosa y pensó tal vez lo mejor es que alguien más se fijara en Maximiliano así no sería difícil convencerlo de que su matrimonio no tenía remedio.
—Opino que su presencia es innecesaria ya que este matrimonio no tiene remedio, pero él no entiende, debería buscarse una mujer que lo entienda y nos divorciemos lo más pronto posible.
En ese momento no midió sus palabras o lo que causaba en ella, de pronto sintió que algo se quebraba dentro de ella y sintió un dolor agudo que la invadía desde cintura para abajo
—¿Se siente bien señora?
—¡Carajo! el bebé — decía Maximiliano mientras de manera delicada cargaba a su esposa y cuando la alzo bien algunas manchas de sangre sobre la cama.
HORAS DESPUES EN EL HOSPITAL
—Le advertí que no hiciera esfuerzo o disgustos por la pronta acción de su esposo es que usted no perdió a ese niño que déjeme decirle que se está aferrando con un guerrero a usted
—Lo siento doctor
—Permítame ser duro con usted, si lo sintiera dejaría de tomarlo tan a la ligera y tendrá que quedare por lo menos dos meses en lo que pasa el tiempo de peligro, aunque ni eso asegura que su embarazo llegue a término. O siquiera nazca, nada es seguro con el tipo de embarazo que usted lleva, pero haremos todo lo medicamente posible para que ese bebé se logre finalmente, no será fácil ni para usted o para su esposo
—La cuidare con mi vida Dr. se lo aseguro.
Cuando el medico se fue, Maximiliano jalo una silla a lado de Elizabeth y le dijo
—No llevaremos terapia hasta que te encuentres mejor
—No quiero pelear ni hablar nada del tema por ahora dejare el tema en paz, por mi bien o el del bebé, solo te pido una cosa
—¿Qué cosa?
—Cuida bien a Maxi, el no podrá quedare conmigo en el hospital y tú sabes muy bien lo apegado que es a mí, pero también como te adora y sé que se portara muy bien si tú se lo pides
—Está bien ahora voy a verlo lo deje con una enfermera.
Encontró a su hijo leyendo un cuento que le dio la enfermera, a su corta edad gracias a la educación y el apoyo de Elizabeth ya sabía leer cuando recién tenía cuatro años.
—¿Qué lees hijo?
—Un trabalenguas papá, ¿Cómo está mi mamá?
—Ya está mejor, pero se quedare unos meses aquí
La cara de Maxi paso de expectativa a tristeza, su mundo giraba en torno a su madre quien siempre estaba con él o la mayoría de tiempo
—No pongas esa cara es por su bien ¿Quieres ser el hermano mayor o no?
—¡Si papi si quielo!
—Por eso te lo digo tienes que quedarse un tiempo aquí, pero tu vendrás todos los días a verla y siempre que vengas no olvides decirle lo feliz que estas de tener un hermanito y que seamos una gran familia.
—Si papi yo estoy muy feliz de ser una familia y ser el hermano mayor, cuando vea a mi mami se lo diré y le daré muchos besitos y abrazos.
—Ese es mi hijo — Acariciándole el cabello a lo que Maxi estaba feliz porque su padre le demostrara algo de cariño.