05
—¡Hola amiga! —La cara de Sami al ver a Maximiliano ahí y con un ramo de rosas sobre la cama de Elizabeth era un poema total paso de la algarabía al fastidio en toda la extensión de la palabra.
—Bueno cariño te dejo pasare por aquí después de trabajo, Maxi esta con Paula y seguramente vendrán más tarde. hola y chao Sami —Cerrando la puerta tras de él.
—No termino de entender porque se llevan tan bien—Tocando de mala manera tan hermosas rosas.
—Y todavía me lo preguntas es insoportable, pero no quiero darte disgustos y menos por el
—Qué bueno que lo pienses así y lo menos que quiero hablar es de Maximiliano y sus rosas. —Sonriendo falsamente.
—Te conoce tan poco que no tiene idea que odias las rosas rojas por lo de tu padre
—Papá murió el día que le iba a comprar rosas rojas a mamá por su aniversario y un auto lo atropello al cruzar la pista dejando las rosas rojas regadas —Y su rostro mostro la tristeza al recordar ese día
—Yo diciendo que no te hare pasar disgustos y mírame lo siento amiga —La abrazo fuerte y acariciaba su hombro mientras se puso a un lado en la cama.
EN LA OFICINA DE MAXIMILIANO
—Señor no hemos averiguado nada de lo que nos pidió, la señora fue muy hermética con sus salidas del año pasado
—Cómo es posible que no encuentren nada, ni un nombre o algo son una sarta de ineptos e inútiles, para que se les paga tanto dinero si no sirven para nada, nada saben hacer lárguense de mi oficina y nos los quiero ver hasta que me traigan resultados si no, no verán ni un solo centavo de mi ¡Maldita sea! la única que me podrá dar información es Sami y esa desgraciada no hablara, ¿Quién será el maldito que se atrevió a meterse con mi mujer? El día que lo encuentre soy capaz de matarlo con mis propias manos.
Que su sonrisa no te engañe, y que su labia no Te convenza siempre será un lobo vestido de oveja
…
— ¡Por fin Salí del hospital!
—Cuñada estoy muy feliz por ti, debe ser horrible estar tanto tiempo encerrada ahí entre cuatro paredes yo me volvería loca lo juro sobre la biblia
—Que exagerada eres Azul—Le indicaba un mal humorado Maximiliano
—Cuando no tú de arruina momentos
Mientras empezaban una disputa ridícula como si niños pequeños se tratara ella decidió subir las escaleras, cuando de pronto oyó un ¡NOOOO! de parte de Maximiliano y Azul
—Ni se te ocurra ¡estás loca! —Ella no entendía nada hasta que Azul movió al cabeza como negando que ella no se diera cuenta
—Cariño nuestra habitación estará abajo, mande a remodelar esta parte de la casa y tenemos una habitación bastante espaciosa como para que estés tranquila
Elizabeth no sabía que decir, se supone que ellos hacía meses que ni siquiera compartían habitación
—Cuñis mira, tú no puedes hacer esfuerzos y menos subir o bajar escaleras aun, por esta vez y por ti estoy de acuerdo con el ogro de mi hermano tu embarazo es delicado según nos dijo el bomboncito de tu doctor
—¡Me van a hacer sentir como toda una inútil, como si no tuviera manos ni pies! — una molesta. Y frustrada Elizabeth. Desistía de sus intenciones de tener un poco de paz alejada de su querido esposo.
—Es por tu bien y del bebé cariño —Trato de alejarse lo más disimulada posible antes que Maximiliano tocara su vientre, era como si su cuerpo se tensara si el osara de alguna manera tocarla, su cuerpo huía automáticamente de él, seguía sin entender su afán de un matrimonio sin amor, un matrimonio que nunca debió ser desde un principio algo que ella recién estaba entendiendo, todo lo que paso y el tiempo que tuvo a solas en el hospital la hizo dar cuenta de muchas cosas, pero no podía decirlas o gritarlas como quisiera primero estaba en bienestar de su hijo
—Si el doctor lo ordenó que puedo hacer yo pues nada— Tratando de sonreír ante lo ridículo de la situación, sintiendo un pensar en su corazón que todo era a causa de Bastián el hombre que la había abandonado tal vez luego de llevar a cabo su venganza.
—Mami siéntate pada que descanses
—Mi sobrino es todo un caballerito a ¿Quién habrá salido? Porque a mi ti hermanito lo dudo. Cuñada seguro en tu otra vida fuiste una condesa, una lady o algo parecido
Los dejo a que siguieran discutiendo como siempre, empezaba a estresarse al verlo lanzarse miradas extrañas decidió instalarse en su habitación mientras el pequeño Maxi intentaba levantar la maleta
—No mami yo puedo ¿Ves? Papá dice que ahora que tendré un hermanito o hermanita sedé un niño grande y los niños grandes cargan cosas grandes, así como yo. —Tratando con todas sus fuerzas de llevar el maletín deportivo que tenía su madre.
—Siempre serás el niño de mamá no importa de qué tamaño seas ¿Sabes que te amo verdad?
—Si mami y mi papi también me ama me lo dijo mami ¡Papi me dijo que me ama! —Mientras dejaba el maletín en el suelo y corría a abrazar a su madre de las piernas.
Cuando Maximiliano entro y vio la escena solo se recostó sobre el marco de la puerta y cruzo los brazos con una sonrisa que embelesada hasta al más incrédulo mientras en sus pensamientos.
—Muy bien hijo así se hace.
—Vamos hijo deja a mamá un rato tranquilo que descanse, mientras tú vas a hacer tus deberes de hermano mayor.
—Si papi —Y se marchó dejando a Elizabeth a solas con Maximiliano quien se acercaba como lobo a su presa invadiéndola con un temor de sus intenciones.
—Ten cuidado con lo que pretendes el hecho que compartamos habitación, no significa nada no inventes un escenario donde las cosas entre las dos estén como si nada, eso es imposible — Tomando de su maletín una toalla y cosas de aseo personal y se marchó a darse un baño dejando a un frustrado Maximiliano quien ya la imaginaba en sus brazos.
—Tanto lo amas Elizabeth como para olvidarte de las veces que me rogabas por un poco de atención ahora no puedo ni acercarme a ti que a la primera me rechazas, tanto te engatuso ese tipejo hasta portarte como una estúpida chiquilla.
QUE EL ESPEJO DE SU SONRISA NO TE ENGAÑE, CUANDO POR DENTRO SOLO GUARDA EL MOMENTO DE TOMAR LA VENGANZA QUE EN SU MAL JUICIO SIENTE MERECER