La primera gran explosión fue con Matt, al enterarse de mis salidas con Luke enloqueció, parecía tan enojado conmigo, y esta vez yo también lo estaba con él.
- Es que en verdad no lo entiendo, Rachel, por favor reacciona, ese chico lo único que hará es destruirte - se quejaba enojado frente a mí - no quiero que estés mal, Rach, mereces mucho más.
- No sé lo que merezco, pero es lo que quiero, y en lugar de actuar a mis espaldas podrías simplemente brindarme tu apoyo, como cualquier amigo lo haría - le dije enojada.
- Yo no soy cualquier amigo, y lo sabes bien, Rachel. No te dejes cegar por él, sé que quieres ayudarlo, pero no eres Jesús, demonios, no puedes salvar a todo el mundo, mucho menos cuando tú misma estás hecha pedazos - respondió e intentó tocarme, pero me alejé de inmediato.
- Cállate - grité enojada llamando su atención, era la primera vez que le alzaba la voz a Matt, ambos nos paralizamos y mi corazón terminó de quebrarse al ver sus ojos brillosos, estaba aguantando las lágrimas - Matthy...
- Tienes razón, es tu vida, puedes hacer lo que te dé en gana, solo no vengas llorando a mi tumba cuando te des cuenta de que tenía razón.
- ¿A tu tumba? ¿De qué demonios hablas? - pregunté sin entender nada.
- Nuestra relación no volverá a ser la misma Rach, y sé que no hablaremos como antes, al menos no en esta vida, así que, no te atrevas a llorar en mi tumba cuando te des cuenta de que siempre tuve la razón.
- Siempre seremos Matt y Rachel - le dije con la voz quebrada.
- Promételo - me pidió con los ojos llenos de lágrimas.
- Te lo prometo, Matthy.
...
En algún lugar de la Tierra
Rachel Stone
Actualidad
El viento azota mi cabello con fuerza, despeinando todo a su alrededor, tiene la fuerza suficiente como para destruir lo que construí, dejando únicamente un desastre en mi cabeza. Parecía ser una representación de mi mente en estos momentos, mientras más me acercaba a Ryalville los recuerdos atormentaban con mayor ímpetu acabar con mi sanidad, incluso aquellos que creí haber borrado.
Hago una parada rápida en una gasolinera a medio camino, mientras recargo el coche aprovecho en comer algo ligero antes de seguir mi rumbo, dudo que llegando a la ciudad logre probar bocado, y no es bueno quedarme en ayunas allí. Era un plan tranquilo, hasta que su llamada entró a mi teléfono.
Odiaba lo complicada que se había convertido mi relación con Dylan, es un buen chico, de verdad que lo es, desearía tanto poder contarle lo que ocurre, estoy segura que él tendría algún plan, incluso ayudarme a salir bien librada de todo este lío, pero temo que sea demasiado para su moral, y me deje, o peor aún, me delate.
- Falta poco para el anochecer, dime que por favor has comido algo - la preocupación en su voz me provoca un vuelco en el estómago. Probablemente es la culpa, o la mayonesa del sándwich estaba malograda.
- En eso estoy - respondo con la boca llena para que pueda notar que no le estaba mintiendo.
- Un sándwich de gasolinera no alimenta, Rachel - me reprende.
- ¿En qué momento te convertiste en mi padre?- me burlo - ¿Cómo va todo por allá?
- Como siempre, hay bastante trabajo por hacer, pero voy a hacer mi mejor esfuerzo y creo que voy bien hasta ahora - responde suspirando, conociendo a Dylan lleva sin dormir al menos dos días y su organismo tiene más cafeína de la que puede resistir.
- Esa es la actitud, cariño, sé que es un viaje importante para ti.
- Para los dos - corrige mi comentario- si todo sale bien podré tener más tiempo para estar juntos, incluso podemos visitar el pueblo si gustas.
- Sabes que odio estar aquí - digo de inmediato, sin siquiera poder meditar mis palabras.
- Claro, lo odias tanto que has esperado a que me vaya para viajar sola cuando habíamos quedado en ir juntos o simplemente no ir. Tiene muchísima lógica lo que dices, Rachel - manifiesta seriamente, no hace falta ser una adivina para saber que está enojado.
- Dijiste que estabas bien con ello - protesté abogando a mi defensa, aunque pelear con un abogado sin parecer un idiota es casi imposible, en especial cuando tenía todo para ganar.
- Decimos muchas cosas que no sentimos precisamente ¿no, Rachel? - masculló lo suficientemente alto para ser escuchado.
- ¿Qué quieres decir? - pregunté enojada ante sus insinuaciones.
- Nada, Rachel, no intento decir nada, debo irme, avísame cuando llegues a Ryalville, si no es mucho pedir.
- Dylan, no te vayas todavía, no quiero que estemos enojados. Por favor, hablemos - pedí susurrando.
Pero como siempre, el trabajo se interponía entre nosotros, o quizá su orgullo, incluso pudo deberse al fantasma que Ryalville significa en mi vida, el hecho es que Dylan cortó la llamada. Decidió continuar enojado conmigo.
Lancé a la basura los restos de mi sándwich, Dylan acaba de eliminar lo que quedaba de mi apetito, en el fondo sabía que no era mi novio el causante de todos mis problemas, pero resultaba mucho más sencillo culparlo a él que asumir lo que verdaderamente estaba pasando. Y a lo aterrados que sería enfrentar a los enemigos del pasado.
A medida que fui creciendo descubrí que existe una sensación peor que ser lastimada, y es que no hay nada más terrible hacerle daño a aquellos que amas. Saber que eres tú la causante de su dolor es una sensación espantosa, en el fondo sabía que a Dylan le preocupaba que viniera sola a Ryalville porque significa que veré a Luke después de casi seis años.
Él mejor que nadie fue testigo de lo intensa y complicada que nuestra relación fue, y creo que comprendo las razones de sus inseguridades, en especial después de lo sospechosa que he estado actuando en los últimos días, en parte, quizá era por eso que dejaba que se fuera enojado, porque sabía que tenía toda la razón del mundo para estarlo, me sentía atrapada en mi propio juego, sin salida aparente, y si todo se desplomaba, prefería que Dylan me odie a que salga lastimado.
Pero prefiero que piense que mi actitud es por la presencia de Luke a que se entere de la verdadera razón por la que he venido a enfrentar cara a cara a mis demonios: la famosa Pandora; al igual que en la mitología griega, si esa caja logra abrirse sería mi fin. No sé lo que esa persona cree saber, no quiero arriesgarme a averiguarlo.
Vuelvo a poner en marcha el auto mientras intento comunicarme con Matt, lo único bueno de regresar a este espantoso lugar es verlo.
En Ryalville el tiempo nunca pasa del todo, los mismos negocios, las mismas personas, las mismas casas, todo era tal como lo dejé, excepto que ahora era mucho más popular, era conocida como la heroína que escribe libros y tiene un brillante futuro lejos.
Si supieran que estoy a punto de ser expulsada de la Universidad de Brown por hacer plagio en la presentación de un trabajo, y mis escritos no han sido los mismos desde que escribí ese maldito libro, sin mencionar que mi editor ha comenzado a odiarme y posiblemente pierda mi trabajo.
Conducía hasta la que alguna vez fue mi casa, y después de tantos años recordé lo angustiante que era saber que al terminar mis clases debía volver a este lugar. Y no sabía si aquello era peor que darme cuenta que pese a todos estos años en casa seguía todo estático. No tenía muchas expectativas, pero dentro de mí albergaba la esperanza de ver algún cambio. Otra decepción para añadir a la lista.
Con la única diferencia de que John se había jubilado, y divorciado de mi madre hace ya varios años, sólo que nadie lo sabe más que nosotros, pues sería un gran escándalo aquí, ellos siempre fueron considerados un matrimonio ejemplar. Dean tuvo un ligero cambio: se hizo más viejo, aunque sigue siendo el mismo hombre problemático, sin metas en la vida, a no ser que consideremos como meta el ser un adicto toda su vida. Y mamá, es tan triste ver cómo pasa sus últimos años sentada a la espera de que su hijo cambie.
Ryalville es un pueblo típico lleno de costumbres, y cuando se trata de la que fue mi promoción, mucho más. Somos una generación fuera de serie, los héroes del pueblo, los impulsores del cambio. Y la conmemoración de cinco años de la graduación será una celebración grande, los rumores dicen que será la más larga que ha tenido esta pequeña ciudad, e inolvidable.
Ni siquiera el camino de Rhode Island a Ryalville me generó tanta ansiedad como la que mi cuerpo sentía en estos momentos, parecía que volvía a la escena del crimen, y no podía confiarme de nada, de nadie, ni siquiera en mí misma.
A diferencia de lo que creía, mis pies parecían recordarlo todo, cada destino, cada cruce de calle, cada milímetro de este lugar me resultaba sumamente familiar. Caminaba sin siquiera pensar a dónde dirigirme, dejándome guiar exclusivamente por las sensaciones que mi cuerpo nunca olvidó.
Incluida. Esa. Risa.
¿Estaba alucinando acaso? Debo haber perdido completamente la razón. Es imposible que de todos los lugares de este maldito pueblo tenga que cruzarme con él precisamente aquí.
- ¿Tanto me extrañas que ahora utilizas el mismo tono de cabello que el mío? - se burla - jamás imaginé verte rubia, Ray Ray. No te queda mal, pero prefiero el rojo.
- Y yo esperaba no volver a verte en mi vida - respondí esforzándome en no vomitar.
- Siempre tan romántica. Venga, dame un abrazo, han sido muchos años sin verte la cara - dijo volviendo a reír.
- Púdrete, Luke - contesté antes de dedicarle mi dedo medio.
- ¿Y Dylan? ¿Dónde está? Quisiera ver al campeón, después de tantos años logró ser tu asistente personal. Oh, espera, olvidaba que ahora es tu novio.
- Había olvidado lo irritante y fastidioso que llegas a ser, pero respondiendo a tu pregunta no, él no vendrá, a diferencia tuya, sí se preocupa por su futuro y tiene mucho trabajo por hacer - dije cruzándome de brazos.
- Por supuesto, olvidaba que son la pareja perfecta, la promesa de Ryalville. Aunque, siendo honestos, debo admitir que me sorprende que vinieras, Ray, últimamente estabas con aires de diva insoportable - comenta haciendo un gesto de desagrado con su rostro.
- Lo que haga con mi vida es algo que no te interesa, Luke.
- Veo que estás muy alterada, ¿necesitas un tampón? ¿O eres de esas chicas que usan esa silicona gigante en la v****a? Siempre fuiste muy golosa.
- Idiota, se llama copa menstrual y … - Luke alzó sus cejas con ironía, me detengo en medio de la oración al darme cuenta que no le debo explicación alguna - será mejor que vaya a ver a Matt, es lo único bueno que este pueblo tiene.
- Ray...
- Tú has venido antes que yo a este lugar ¿Matt sigue quedándose donde su madre? ¿Sabes si ya volvió? Quizá tardó más en salir y demorará en llegar...
- Oh demonios… Ray… - susurra tocando mi hombro.
- ¿Qué? Hace un buen tiempo que no lo veo, incluso olvidé responder sus últimos mensajes y estuvimos hablando sobre la reunión de cinco años y ... ¿Qué crees que haces? - pregunto ligeramente alterada tras sentir que toma mi mano y me dirige a través del bosque - Déjame, Luke, en serio suéltame o gritaré.
- Ray...
- Dije que me sueltes - digo un poco más fuerte - está anocheciendo y hace mucho frío, si no me dirás nada sobre Matt será mejor que vuelva a casa. Esta parte del pueblo me pone nerviosa, aquí es donde...
- Rachel, aquí está Matt - me interrumpe señalando el suelo - estamos en el cementerio, y lo sabes bien.
Mis ojos siguieron la dirección a la que apuntaba su dedo.
No…