- Perdonen la interrupción, pero vengo a cumplir con la ronda de rutina - dijo una de las enfermeras ingresando a la habitación, me dedicaba unas sonrisas curiosas mientras tomaba mi presión arterial, como si dudara en contarme algo - No deseo ser indiscreta, pero ¿eres Rachel Stone? - La misma que viste y calza - respondí correspondiendo a su sonrisa. - Oh por Dios, no puedo creerlo, perdonen, es que soy una fiel admiradora de tus obras. Mi nombre es Olivia, y créeme, he leído cada uno de tus libros. - ¿En serio? Muchas gracias, me haces sentir muy halagada, en especial en estos días en los que no soy tan popular aquí - susurré avergonzada, después de los últimos acontecimientos dudo que vuelva a ser una persona honorable en Ryalville, o en Rhode Island, o en otras partes del

