—¿A qué te refieres cuando hablas de fingir, Bruno? —le pregunté, frunciendo el ceño. Bruno suspiró y se giró hacia mí, ignorando la presencia de una Sasha que empezaba a ponerse roja de furia. —Paula... tengo que confesarte algo. Después de conocerte a ti, yo nunca me he acostado con Sasha. Ni una sola vez. —¿Qué? —exclamé, sintiendo que un peso enorme se levantaba de mis hombros. —Todo lo que dije de que tendría un hijo con ella, de que estábamos "haciendo la tarea"... lo hice para vengarme. Quería que sintieras el mismo dolor que yo sentí cuando pensé que me habías engañado. Quería que tuvieras celos, que sufrieras. Pero jamás pasó nada entre nosotros. Sasha solo era un peón en mi juego de despecho. Me eché a reír, una risa de alivio puro que casi termina en llanto. —¡Me quitas un

