Megan — Meg tranquila, cariño, no te puedes alterar – Ian sonaba demasiado preocupado – ¿Ven lo que hacen? ¿Cómo pueden haberla traicionado así? – hablo indignado – Dañarla de esta forma, ¿no les da vergüenza? — Claro – deje de llorar – Ahora habla el santo y devoto – me quejé – No lo puedo creer, todos ustedes me han traicionado, cada uno de ustedes – llore de nuevo pero me quería reír – He sido usada por todos volví - solloce mientras que los ojos y la boca de la rubia se abrían cada vez más. — Megan ¿qué te pasa? – habló consternada. — ¿Cómo que, qué le pasa? – Ian la interrumpió - ¿Estas preguntando qué le pasa? — Megan tú sabías que nosotros – Marcus balbuceó. No aguanté más y solté una gran carcajada, todos se quedaron en silencio, sobre todo Ian, aunque ahora me mira

