Ian — Ian, ya está – Chiara trato de alejarme. — No, no está – la mire – Se atrevió a venir, ella vino. La señale molesto y la rubia suspiro. — Hijo – mi padre trato de acercarse. — No, llévatela o la mataré – mi voz salió seca - La mató, lo juro, sácala porque lo hago – mis ojos fueron a ella - No te quiero cerca de mujer, me escuchaste, no te quiero cerca, largo – volví a gritar. — Creo que estás demente te has vuelto completamente loco- negó haciéndose la víctima. — Loco – me reí con ironía - Si estoy loco, no tienes ni idea de lo loco que estoy – le sonreí ladino - Así que yo que tú me cuido las espaldas porque sí llegó descubrir que tienes algo que ver en esto – señale la habitación – Tendrás que esconderte en el mismísimo infierno porque voy a ir hasta ahí, te voy

