Juliet. —Y bien florecita ¿te gusta tu nueva oficina? —Si —me senté en mi escritorio— es donde siempre debí estar. Ahora estoy donde pertenezco, trabajando y siendo la dueña de la empresa de mi familia, mi tío me dejó la empresa y ahora la llevaría en mis manos. Un año trabajando en Londres haciendo interminables cursos y capacitaciones para poder tener la vicepresidencia, un año trabajando arduamente y al fin lo había conseguido. Me sorprendí al regresar, creí que la empresa estaría en quiebra total, pero mi tío me dijo que Roman ha sabido como manejarla, debo decir que lo ha hecho bastante bien. —¿Qué sigue después? —Ian se sentó frente a mi. —Trabajar hasta que la textilería vuelva a ser la mejor del país —sonreí. —Lo será de nuevo, ya lo veras —se puso de pie—, debo irme ya te t

