Roman Horas antes. Se supone que no debí haber venido a este lugar, pero ella insistió a pesar de que le dije que no nos viéramos más, me dejé llevar por su insistencia así que no tuve más remedio que venir. Aún no me animaba a tocar su puerta pero aún así lo hice, ella abrió y me sonrió, traía una bata de seda que no dejaba mucho a la imaginación. —Que bueno que viniste Roman —sonrió y se hizo a un lado— pasa por favor. Pase a su departamento, estaba un poco desordenado pero no le tome mucha importancia. —Pedí comida china para los dos, espero que no te moleste —se fue a la cocina y sacó unas copas junto al vino—, lamento el desorden pero estaba trabajando en un par de proyectos. Vino hacia mi y me dio la copa, chocó la de ella con la mía y la bebió. —Shayla, si vine fue para que h

