AITANA Podía entender totalmente cómo eso podía abrumar a un chico, cómo podía secuestrar por completo sus hormonas, cuando un montón de chicas guapas que hablaban francés y vestían muy poco lo rodeaban, rogándole un autógrafo y lanzándole preguntas con sus lindos acentos. Por un momento, mientras Elijah y su séquito, incluyéndome a mí, entrábamos al club después del show, lleno y retumbante, me encontré mentalmente preparándome para que me dejara plantada. Podía imaginarme perfectamente a Elijah dejándose arrastrar por la marea de fans adoradoras y la promesa de sexo rápido y fácil, olvidándose por completo de todo lo que me había prometido en mi cocina. Me mantuve atrás y fuera del tumulto con Flynn, fingiendo estar atrapada en la historia de Pepper sobre la última vez que estuvo en e

