En el presente Todo el mundo me lo advirtió, pero jamás hice caso hasta aquel día en donde al fin dejé de cubrir aquellas señales junto a actitudes que él había estado presentando y me rehusaba a aceptar, por lo que cuando conecté varios hilos, todo empezó a tomar sentido. —¿En qué piensas? —pregunto Elías—, te veo tan pensativa. —En… nada, la verdad es que me llama mucho la atención este tipo de atardeceres —respondí y luego se separe de él y me recosté en la viga del puente—, esta tarde ha sido maravillosa, pero creo que ya es hora de irnos. —Si ya está de noche y no quiero que te regañen —dijo y asentí, en realidad la regañada ya estaba más que confirmada, es decir ya era un hecho y estaba preparada mentalmente para aquello, mi madre me daría hasta un castigo y para mí la verdad

