¡No lo hagas!

2043 Words
Dalieth Las lecciones de la vida son parte de un verdadero enigma, hasta que se conoce el propósito de la lección Aterrada no era la palabra que utilizaría para describir mis emociones, estaba asustada y a nada de que en pocas horas saliera en la portada de varios periódicos locales amarillista, con un gran rótulo de "Chica fallece de inmediato, tras caer de un puente” o “Joven de 22 años cae de puente” y todos aplicando a teorías que al final se quedarían como su nombre lo dice, en teorías poco convencionales sin llegar a una verdad absoluta e inventando historias que a su vez solo lograrían que quede como una pendeja que no sabe sobrellevar sus problemas. — ¡No lo hagas! — gritó desesperado un chico que aparentaba unos 22 años y claramente se lo veía asustado, el viento hacia revolver su cabello n***o y toda vestimenta que quedaba al aire libre como su chaqueta gris y la bufanda del mismo color de la chaqueta —, Lo que estás pensando hacer no está bien, esa no es la solución para lo que sea que te está pasando, hazme caso y aléjate de ahí Y, por otro lado, llegó James, agitado mientras me miraba descalza, con el cabello alborotado y con una mirada de miedo y nerviosismo Ninguno sabía lo que en realidad me estaba costando cada día levantarme de mi cama y fingir que todo estaba bien, sonreír y aparentar que no me afectaba nada de lo que actualmente pasaba en mi casa. — ¡Daly, no lo hagas por favor! Piensa un poco mejor las cosas, bájate de ahí puede venir el viento más fuerte y te puedes caer —dijo James y suspire Con nervios nuevamente pase a el lado seguro del puente para tomar mis zapatos y pasar empujando al chico de cabello n***o, si él no hubiese llegado antes que James, hubiese cumplido el único propósito que tenía para el día de hoy, pero tampoco lo iba a culpar del todo, puesto que si hubiese sido más valiente no hubiese llamado su atención, ni la de nadie. Antes de bajar el puente completamente me puse nuevamente los zapatos, me encontraba enojada y frustrada por el error del día de hoy, pero debía entender que hacer lo que quería hacer, era decisión de valientes y la más difícil que uno puede tomar. — ¡Hey! Oye, espera —llamo mi atención el mismo chico de hace unos minutos, el que había impedido todo, así que decidí ignorarlo y caminé más rápido —. Dalia espera Decidí ignorarlo y seguir caminando a la parada del autobús y así tomar el que iba a mi casa, aun así, él siguió el ritmo de mis pasos. — Veo que estás enojada —habló una vez más detrás de mí y me cruce de brazos — ¿Me puedes dejar en paz? —pregunte enojada y negó — Sólo quería decirte que se te olvido esto —me entregó una carta y la tome enojada guardándola en mi chaqueta —, vamos por un café yo solo te escucharé, eso es lo que necesitas, yo invito. —No aceptó propuestas de desconocidos —respondí de inmediato Mi cuerpo temblaba debido a la adrenalina y el hecho de pensar que estuve a nada de ser un problema en mi familia hacía que mi cuerpo reaccione poniendo mi piel de gallina; por otro lado, el día estaba más que perfecto, justo con el clima de mi agrado, un día lluvioso. —Tienes toda la razón aun soy un desconocido, pero no hay problema, soy Elías —extendió su mano y lo mire desconfiada. —Dalieth —finalmente acepte su mano. —Entonces ¿Me aceptas el café? —Ajá… está bien, pero vayamos a un lugar en donde haya más gente, no confío en ti —respondí y él soltó una sonrisa divertida. —¿De qué te ríes? —pregunte enojada y me miro —De que no confías en mí, pero aun así veo que, si te doy un poco de confianza, caso contrario no estuvieras pidiéndome aquello —explico y me aferre más a los bolsillos de mi chaqueta— ¿Estas consciente de que te puedo secuestrar de aquí en una esquina? —pregunto divertido y rodé los ojos —Eso no me causa diversión, aunque de igual manera me estarías haciendo un favor —inquirí dedicándole una mirada seria y él sonrió Ninguno pronuncio nada más y ambos nos encaminamos a la entrada del centro comercial. Bajamos a la primera planta y me guío hasta una cafetería, en donde nos sentamos en una de las mesas que se encontraban disponibles —Y bien, te escucho —dijo cruzándose de brazos y lo mire—, te prometí que te escucharía y yo siempre cumplo mi palabra — ¿Qué quieres que te diga? ¿Como sé que después no saldrás corriendo y me atacaras con comentarios negativos? ¿Cómo se… —estaba cuestionando y me interrumpió — No soy esa clase de persona, Dalieth —dijo de inmediato—, mis amigos dicen que soy demasiado bueno escuchando, incluso si está dentro de mis manos te daré algunos consejos —Y si ¿sí eres de esas personas que juzgan? —pronuncie ignorando sus palabras y negó — Bien, esto será más complicado de lo que pensé —murmuro para sí mismo, por lo que lo mire seria Me quedé en silencio por unos minutos, y estaba entre decirle lo que pasaba o simplemente mentirle. — No quiero hablar de eso —dije finalmente — Como sé que no puedo obligarte a decirme lo que tienes o lo que está pasando en tu vida, por lo menos me puedes dar tu número de teléfono —pronuncio y fruncí el ceño —Ay no me digas ¿Ahora dirás que me vas a vigilar? —murmure de manera divertida y negó — Si te pasa algo, no quiero cargar con ese tormento en mi conciencia —respondió y me reí — Elías, si llegará a pasar algo ni te enterarías —dije y me miró serio, dándome a entender que no le veía nada gracioso a lo que acaba de mencionar —No es divertido lo que acabas de decir Dalieth —dijo con su semblante serio y lo mire fijamente. Finalmente rodé los ojos y me concentre en terminar de tomar el café, pronto sería la noche y tenía que regresar a mi casa a seguir siendo la hija, hermana, sobrina y nieta "perfecta", a la que no le afecta nada, ni nadie y mucho menos, le afectaba lo que últimamente le estaba pasando. — Lo sé, pero no volverá a pasar. No estaba mintiendo, ahora con la cabeza fría estaba consciente de que lo que estaba a punto de hacer hace una hora atrás, no era lo correcto. Elías sólo sonrió y su vista se desvió a la estantería. — ¿Quieres galletas o algún pastel? —preguntó y negué —, en vista de que la señorita no desea eso, pues yo decidiré por ella Se levantó y se acercó a la chica que atendía, yo por mi parte saque mi teléfono y tenía varias llamadas de James y mi mamá. Elías dejo un pedazo de cheesecake de frambuesa frente a mí y lo mire. — En vista de que no me quieres dar tu número de teléfono así de fácil, te propondré lo siguiente —me reí divertidamente —, si acabas antes que yo el postre, no me darás tu número de teléfono, pero si yo termino primero me lo das ¿Te parece? —Está bien, lo acepto, pero ni sueñes que te lo daré, ya que yo seré la ganadora —dije con aires de ganadora. Sería pan comido, amaba el Cheesecake de frambuesa y sabía que le ganaría en un abrir y cerrar de ojos —tres, dos, uno. ¡Let's go! —anunció Elías Ambos empezamos a comer rápidamente, sin exagerar tampoco, ya que no queríamos llamar la atención de nadie. Estaba a nada de terminar, cuando Elías puso la cuchara en su plato y me miró triunfante —He ganado — murmuró victorioso y acepte mi derrota. —Bien, me has ganado, pero en una próxima yo lo haré —pronuncie y sonrió — ¿Acaso me estás lanzando una indirecta para tener una nueva salida? Si es así, aceptó —dijo y sonreí —No dije eso, lo interpretaste mal —Pero yo lo entendí así, por lo que ahora tenemos una salida pendiente —dijo y negué divertidamente Ambos nos levantamos y salimos de la cafetería. — Casi me da un mega infarto al verte ahí —dijo señalando él puente en el que hace horas atrás estuvimos, y suspire pesadamente —Pensé que ya estaba lo suficientemente oscuro para que nadie me viera y me detuviera —hable y me dio un leve empujón—¡Qué grosero! Ahora que te hice —lo miré con los brazos cruzados — Sólo promete que no lo volverás a hacer, hay muchas cosas por agradecer que estas aquí en este presente y en este ahora, incluso después de las tormentas sale el sol —pronuncio y suspire Era una situación rara, puesto que no me conocía y por obvias razones yo tampoco, sin embargo, quería que prometa algo que no se si pueda cumplirlo — Suena tan fácil decirlo, pero no es así —murmuré y lo miré por varios segundos—, ¿Tengo razón no? Nosotros podemos hablar y prometer, pero el reto está en las acciones, no sabes lo que pasa dentro de mi cabeza, y aun así me pides que yo te prometa algo que no se si pueda cumplir —Se que nadie sabe lo que llevamos dentro de nosotros, pero con ayuda y si te lo propones, puedes cambiar tu realidad y ver un mejor futuro, lejos de aquello de lo que quieres huir—dijo y empezamos a caminar nuevamente No respondí, sólo caminamos en silencio hasta la parada del bus —Bien, hemos llegado al final —murmure mientras metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, ya que el frio se estaba intensificando —No te hagas la loca, tienes que darme tu número de teléfono —dijo y rodé los ojos — Bien, anota —dije y seguidamente le empecé a dictar mi número de teléfono Cuando terminó de anotar el número, por unos segundos me miró y empezó a llamarme — ¿Enserio pensaste que te di mal mi número? —pregunté cuando mi teléfono empezó a vibrar y él alzó los hombros en señal de respuesta —Nunca se sabe Dalieth, por eso está vez mejor me asegure —dijo Cuando vi que el bus se acercaba, simplemente le hice de la mano en señal de adiós y él imitó mi acción. ****** Cuando llegué a casa, las luces de la habitación de mis hermanos estaban prendidas por lo que toqué el timbre —Dalieth, que bueno que ya llegaste, pensé que te había pasado algo —dijo mi hermano al abrirme la puerta y le dediqué una media sonrisa fingida —Mamá ha llamado y dijo que llegará tarde, así que tienes que preparar la cena —anunció mi hermana y asentí, la verdad ya no me sorprendía a veces llegaba a pensar que a mi madre más le importaba su nueva pareja que nosotros- Pase a mi habitación a cambiarme de ropa, saque la carta y la guarde entre varios libros que tenía, ahí estaría segura. Finalmente, prendí el wifi de mi teléfono y varios mensajes se hicieron presentes 975868596 ¿Ya estás en casa? Dalieth ¿Por qué no respondes? Ya me preocupaste. Ya debes estar en tu casa ¿no? Yo: No, fíjate que me baje en la siguiente parada y estoy aquí en el puente una vez más 975868596 Jeje no lo creo, fíjate que yo estoy precisamente en el mismo puente que nos conocimos y no te veo Yo: Okey, la verdad es que ya estoy en mi casa. ¿Contento? En fin, hablamos después.
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