Las lagrimas empezaron a caer por mis mejillas y en el momento que menos lo pensé, la madre de Elías sostenía mi mano con fuerza y luego me acerco a ella para rodearme con sus brazos —Quizás no nos hemos conocido en las mejores circunstancias, pero realmente sé que has sido valiente al pararte en la puerta de mi casa y tocar aquel timbre, yo me equivoque al juzgarte sin siquiera conocerte, toda esta tormenta pasará —su voz se quebró —es la frase que me repito mentalmente todos los días desde que Elías no está a mi lado. Dos semanas después Los días seguían pasando y cada vez había menos esperanzas de encontrar a Elías, la madre de Elías todas las mañana a través de mi w******p dejaba varios mensajes de esperanza e información de comunicados de la policía. Los amigos de Elías habían mos

