"Ella, ¿quién es?" pregunto curiosa. "Amista", responde Zahara, y entramos. "¿Tú qué?" pregunto sin entender su palabra. "Una vez que nos casemos, no podemos ir solas a ningún lado”, menciona. Yo la miro mal. "¿Qué es, acaso somos esclavos?" pregunto. Ella niega. "Nuevo. Me parece que así. ¿Cómo no vas a poder salir a ningún lado desde tu casa sola? Eso me parece una tontería. ¿Y a ti te parece bien eso?" pregunto, y ella se ríe. "Es una forma de protección. En América son demasiado libres, por eso pasan todas esas cosas. Aquí no hay femicidios ni nada por el estilo”, explica Zahara. "Eso no es verdad, solamente que hay..." comienzo, pero ella me interrumpe. "No, las tasas son muy bajas, y no es por obligación. La mayoría de las mujeres nos gusta estar así por nuestra religión”, e

