A medida que avanzaba la noche, nos despedimos de nuestros seres queridos con abrazos y lágrimas de felicidad. Zahir y yo nos retiramos a nuestro nuevo hogar, un lugar lleno de amor y promesas para el futuro. Mientras cerraba la puerta detrás de nosotros, supe que este era el comienzo de una nueva y hermosa etapa en nuestras vidas como marido y mujer. La boda de Zahir fue mucho más que una celebración; fue un testimonio de nuestro amor y compromiso el uno al otro y un recordatorio de la riqueza de nuestra cultura árabe. Fue un día lleno de alegría, gratitud y promesas, y cada momento quedará grabado en mi corazón para siempre. A pesar de conocer todo esto de antemano, me sentía muy nerviosa. Pronto, nos llevaron en una elegante limusina blanca hacia nuestro nuevo hogar, un impresionante

