Maya Los días transcurrían rápidos. En un abrir y cerras de ojos ya había pasado toda la semana y mañana ya nos íbamos a casa. Me daba bastante pena, ya que podríamos haber aprovechado mejor los días, pero era lo que tocaba. En cuestión al tema de Henry, lo intenté evitar bastante. No quería hablar con él, no, me negaba. Me ponía demasiado nerviosa, y más después de lo que me dijo. Lo del beso ocurrió hacía ya tres días, y pensaba que podría sacármelo de la cabeza, pero me temo que estaba equivocada. El recuerdo me consumía. Todo el tiempo me venía a la mente. Incluso esta noche he soñado con él. ¿Qué me está pasando? — Chicas, hacer la maleta que mañana temprano nos vamos — nos avisa Henry, haciéndonos levantar nuestras vistas de los móviles. Las dos asentimos, aunque yo más disimula

