Maya Viernes por la tarde, en casa, haciéndome una tortita. Me encantaban las tortitas, y que buenas estaban. Solo me hacía falta leche, harina, un huevo y listos (así es como yo las hago) Cuando estaba poniendo un poco de mantequilla ya en la sartén caliente, mi móvil empezó a sonar. Seguro que era Darcy avisándome de que sí que podía quedar. Esta mañana le había preguntado y me dijo que no lo sabía al cien por cien. Me acerqué al móvil que lo tenía en la mesa del comedor y miré la pantalla. "Henry?" Oh, pues me he confundido. — Hola amor — le saludé románticamente. Suerte que mi padre estaba en el bar. — Hey nena — me saludó sensualmente de vuelta — Oye, te llamo para preguntarte si quieres venir a dormir hoy a casa, de nuevo. — ¿¡Que si quiero?! — bramé feliz. Por fin podremos

