La vista es bonita

994 Words
Decidió suspender el tratamiento hace unos meses para disfrutar del tiempo que le quedaba sin sentirse mal todo el tiempo. El médico le dio seis meses, quizá nueve con suerte, pero nos advirtió que el final probablemente sería difícil y doloroso. No tengo mucho tiempo y no puedo permitirme estar fuera de la ciudad mucho tiempo. Mamá tiene enfermeras las 24 horas y un acompañante contratado para cuidar de su bienestar, pero sé que espera con ansias mis visitas y nuestra cena semanal. Tengo que convencer a Lauren de que firme el contrato y que la instalen en mi apartamento en la ciudad lo antes posible. Así podré tenerla a mi cargo tantas veces como sea necesario para lograr el resultado deseado. Embarazarla. Poner un bebé en esta mujer que apenas conoces, resuena tu voz interior. Si no puedes ser honesto con lo que haces, ni siquiera en tu cabeza, tal vez este plan sea tan loco como lo he dicho desde el principio. Ignorando la voz lógica (no hay lugar para la lógica cuando la muerte está a la puerta), pregunto: -¿Aceitunas o cebollas con tu martini sucio? -Aceitunas, claro , dice, deteniéndose para examinar un cuadro abstracto. -Y añade otro chorrito de vermut, por favor. Me gusta el martini sucio bien empapado . Miro por encima del hombro, seguro de que está jugando conmigo, intentando obligarme a pensar en su coño empapado y en lo mucho que disfruté llevándola a cada rincón de su apartamento, sin duda, pero ella sigue mirando la pared. -Aquí parece una mezcla de departamento de soltero y Architectural Digest , reflexiona. -¿Eso es un cumplido o un insulto? pregunto, advirtiéndole a mi polla que se calme de una vez. Tenemos asuntos que atender antes de poder siquiera considerar el placer. Ya me lo prometí: sin contrato, sin sexo. No puedo permitirme distraerme con una mujer que no está de acuerdo con mi propuesta. Si Lauren decide que no desea tanto un bebé, después de todo, volveré a la ciudad y empezaré a buscar otras opciones para continuar mi linaje. Estoy seguro de que hay otras mujeres que estarían interesadas en mis condiciones, pero evaluarlas llevará tiempo. Lauren ya ha sido investigada a fondo, no solo por mi investigador, sino también por tener muchos conocidos en común. Y ya sé que me cae bien lo suficiente como para disfrutar de unos meses en su compañía. Aunque lo mucho que disfruto estar dentro de ella probablemente debería ser razón suficiente para frenar este plan. Follarla era adictivo. Cada vez que la tenía, estaba seguro de que me aliviaría, pero solo me hacía desearla aún más. Fue parte de la razón por la que me fui como lo hice. Tenía miedo de que si me quedaba mucho más tiempo, tal vez nunca dejaría su destartalado loft, cubierto de pelos de gato. Y no soy ese tipo de hombre. No me gustan los destartalados ni los pelos de gato, y no tengo ningún interés en una relación a largo plazo con una mujer que quiera tener hijos. Mi padre maltratador y despreocupado me enseñó todo lo que necesitaba saber sobre ser padre. Es decir, que nunca quiero serlo. No estoy preparado, y la idea de criar un hijo me resulta aterradora y repulsiva a partes iguales. La única manera de que se cumpla el último deseo de mi madre de que los genes de Leven perduren es si solo contribuyo con e*****a y dinero a su crianza. -Está bien. Si te gusta la energía de un Rico Genérico. Lauren se gira y ahí está esa sonrisa que recuerdo. La que me hace querer aplastarla contra la pared más cercana. Pero entonces ¿qué no lo hace? -Pero la vista es bonita , continúa. -Me encanta cómo la luz del atardecer perdura eternamente en verano. Casi compensa los inviernos infernales de Maine . Cruzo la sala y le ofrezco uno de los martinis, el "empapado" con vermut extra. -Bueno, dependiendo de lo que elijas esta noche, puede que los inviernos de Maine queden atrás para siempre. Respira hondo y exhala de golpe, con aspecto más preocupado por la perspectiva que afuera, junto al fuego. -Eres de los que van al grano, ¿verdad? Nada de juegos previos, nada de romance, simplemente firma la renuncia de tu primogénito y vete a empacar, como un ogro de cuento de hadas. -Sabes muy bien que soy un experto en los preliminares. -Arqueo una ceja con ironía-. Y creo que tú eres el ogro en ese caso. Te lo dije; no tengo ningún interés en formar parte de la vida del niño. Está explícita-mente estipulado en el contrato que, de hecho, me negaré a hacerlo, y que cualquier intento de obligarme a interactuar con el retoño anulará todos los beneficios para ti. Sus ojos se entrecierran mientras examina mi rostro. -¿Tienes algo en mente?, pregunto después de un momento. Duda antes de negar lentamente con la cabeza. -No. Iba a preguntar quién te hizo daño, pero ya sé que no me lo dirás . Sus palabras me impactaron como un puñetazo, algo que intento ocultar mientras añade: -Pero como dijiste, se me da bien la gente. Se me da bien entender por qué hacen lo que hacen. Y nadie se toma tantas molestias para tener un bebé y no volver a verlo sin un pasado muy cargado. -O quizás simplemente no tengo ganas de ser padre , digo con mi mejor tono de aburrimiento, negándome a darle ninguna señal de que esté ladrando al árbol correcto. -Quizás solo quiero transmitir los genes que mi madre anhela ver manifestados en una nueva generación, y acabar con esto de una vez . -Hablando de genes..., dice, tomando un sorbo lento y prolongado de su martini. Después de tragar, su lengua acaricia la comisura de sus labios, trayendo a mi mente un recuerdo visceral de cómo esos labios se veían envolviendo mi pene.
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