―Los buenos amigos mejoran nuestro estado de ánimo, nos ayudan a lograr metas, se apoyan en tiempos difíciles, hacen que esos momentos de depresión sean mínimos, alivian nuestro estrés y envejecen contigo. La verdad es que no es necesario tener muchos amigos, lo importante es tener los mejores. Y es que, generalmente, los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Precisamente, es la escasez la que hace que una verdadera amistad no sea un tesoro, sino una inmensa fortuna”. ― Dice Eumaris
― Ahora cuéntame ¿vas a estudiar con mi hija?, ella me dijo que al principio estudiarías unos cursos pero cuando fueron a buscar información acerca de la carrera que estudiaría Mónica las inscripciones ya no se inscribiría. ― Dice la señora María a Mónica―
― Si señora María ayer fuimos a la universidad a buscar información acompañe a Mónica y yo estaba allí cuando le dijeron que justamente la carrera que ella desea estudiar ya no la darán porque la población estudiantil para esa carrera ha bajado muchísimo, y como están otras carreras pues le dije a Mónica que se animara a estudiar asistente administrativo y que me anotaría yo también. ― Dice María Eugenia―
― Me parece muy excelente y muy importante, que las dos se pongan estudiar. ― opina la señora María. ―
Después de 3 horas de una cálida conversación entre la familia de Mónica y María Eugenia, se despide para en otra ocasión visitarlos de nuevo.
― Bueno, señora María me dio mucho en conocerla a usted y a su familia, ustedes son muy agradables, no me quedo más tiempo porque tengo que ir a mi casa a tenerles la comida a mis hermanos y a mi papá, hecha.
― Esta bien hija, también nos dio gusto conocerte que tengas un buen día.
― Gracias señora María y espero que Mónica vaya ahorita en la tarde a conocer a mi familia “a mi padre y a mis dos hermanos” y muchas gracias a Mónica por el café y las galletas estabas sabrosas, Hasta pronto. ― Dice María Eugenia ―.
― Te acompaño a la puerta (le sugiere Mónica a María Eugenia)
― Bueno amiga, te espero ahora en la casa, pero te voy a decir algo aquí aparte: me incomodó mucho la actitud tan cortante de tu hermana Delitza. Esas no son maneras correctas de dirigirse a las personas, especialmente cuando una llega con la mejor intención de compartir y ser amable con todos en tu hogar.
― Te entiendo y así como mi mamá te dijo que hablaría con ella yo también lo hare porque se supone que mi madre nos enseñó a todos respetar a la gente como para ella tenga que actuar así de esa manera, pero tranquila no le hagas caso, eso algún día se le tiene que quitar.
― Yo también espero sinceramente que esa actitud tan difícil se le quite pronto, porque no pierdo las esperanzas de que algún día cambie su forma de ser y sea más amable con todos. De verdad lamento el mal rato, Mónica amiga, pero mejor nos vemos más tarde en tu casa para distraernos; hasta luego.
― ¡Hasta luego, amiga! Estaré esperándote con ansias, pero más te vale que me tengas preparado algo realmente delicioso y especial para merendar, porque con todo este ajetreo del día y los nervios de la inscripción me ha quedado un vacío enorme en el estómago que solo tu buena cocina puede llenar.
― Está bien chao.
Ya estando Mónica en su casa, todos han almorzado y siendo casi las cuatro de la tarde la joven les tiene a su familia y a su visita una pequeña merienda.
Toc, toc.
―¿Quién es? ― pregunta Luigi ―
― Hola mi nombre es Mónica.
― ¡Hola! Pasa adelante, eres Mónica, ¿verdad? Ella nos ha estado hablando muy bien de ti estos días. ¡Ay, pero qué descortés soy dejándote ahí afuera! Pasa y siéntate en la sala, ponte cómoda mientras te la busco; ella está en la cocina terminando de organizar unas cosas para que puedan irse tranquilas a la universidad.
― Gracias.
― ¡Hola de nuevo, amiga! Me da muchísimo gusto que finalmente hayas venido a mi casa; aquí preparé con cariño un pequeño aperitivo para que merendemos los cuatro juntos mientras charlamos un rato y nos relajamos antes de seguir con nuestras actividades.
― Hola de nuevo amiga es muy bella tu casa.
― Hermanos, padre vengan para que conozcan a Mónica mi amiga, ahora bien ya que estamos todos aquí reunidos les presento a mi amiga Mónica la persona de quien les he estado hablando,
― Miguel Ángel: Hola es un placer concerté. (se estrechan las manos)
― Luigi: De nuevo hola también es un gusto conocerte.
― Hola mi nombre es Juan Manuel su padre, por tu aspecto se ve que eres una muchacha de muy buenos principios, y me parece que eres de fiar, con buena influencia para hacer amistades pero no con cualquier persona te lo digo por lo de ayer que ayudaste a mi hija a resolver un problema importante.
― Hola a todos también me da gusto en conocerlos, y note rápidamente que usted señor a educado muy a sus hijos, por la manera en que se comportan y puedo deducir que serán muy buenos ciudadanos ante la sociedad.
― Que detallista eres y por cierto te agradezco muchísimo que incentivaras a mi hija a seguir estudiando, ayer me comento que te acompaño a la universidad a buscar información y se decidió a estudiar, lo que le dije a ella también te lo diré y es que tienen que aprovechar que son jóvenes y no cometan tonterías como algunas chicas jóvenes que veo en la calle con bebes en los brazos, al igual les digo a los dos varones míos que tampoco se pongan a estarles calentando las orejas a las chicas, desde muy pequeños les he estado hablando las cosas como son a mis hijos pero con medida y de acuerdo a sus edades.
― Señor usted me ha dejado atónita con lo que me dice ya que ningún padre a enseñando tantas cosas buenas a sus hijos como usted y lástima que mi padre murió hace dos años trato de no recordarlo mantengo mi mente ocupada en otras cosas porque si pienso el empiezo a llorar y me siento muy triste, pero la vida continua.
― Eso es cierto amiga nosotros continuamos y seguimos adelante y sabes ¿Qué? Nosotras marcaremos la diferencia en todo lo bueno que nos propongamos ya lo veras con el tiempo mientras tanto enfoquémonos en estudiar y sacar una carrera.
― Sin amiga tienes razón.
― Bueno chicas las dejo para que sigan conversando mientras que yo ire a mi habitación a descansar, nos vemos en otra ocasión Mónica si llegas a irte a tu casa y mi hija me consigue dormido, para despedirme de ti, hasta pronto.
― Hasta pronto señor.
― y nosotros estaremos en nuestra habitación haciendo nuestras tareas, hasta luego Mónica.
― Hasta luego chicos.
Las amigas se quedaron otra hora más hablando de su futuro de cada una, contando chistes y demás cosas de toda adolescente, luego se despidieron, y Mónica se dirige a su casa, continuando cada quien en lo suyo en sus viviendas.