― Buenos días señor vigilante ¿llegó Ulises el Gerente? —Pregunto Mónica.
― Buenos días, señoritas si el señor Ulises acaba de llegar y esta desayunando, ¿qué desean ustedes?— Contesto Manuel el Vigilante de la agencia bancaria.
― Nosotras vamos hacer un reclamo porque el cajero automático nos tiene retenido el dinero y no lo pudimos sacar el me conoce mi nombre es Mónica.
― Ok jóvenes en este momento le aviso. —Respondió cortésmente Manuel dirigiéndose a la oficina del gerente.
― Buenos días, Ulises ¿cómo estás? Buen provecho.
― Buenos días, Manuel bien gracias a Dios, dime ¿qué se te ofrece?—Respondió Ulises.
― Lo esperan dos jóvenes muchachas, desean hablar contigo porque estaban retirando dinero del cajero automático y la máquina les retuvo los billetes, y por cierto una de ellas se llama Mónica y dijo que la conoces.
― Ah! Si yo la conozco es mi mejor amiga, una hermana de ella estudio conmigo en la secundaria, dile que me espere cinco minutos y la atenderé.
― Ok, ya les digo. —Contesto Manuel para luego dirigirse a las muchachas.
― Bueno jóvenes el señor Ulises las atenderá en cinco minutos.
― Esta bien gracias esperaremos. —Respondió Mónica.
― Oye vamos a entrar con el gerente para que nos solucione el problema y no sé quién eres. —Dijo María Eugenia.
― Hay discúlpame, te aborde allá afuera y no me presente mi nombre es Mónica López, vivo con mi mamá y mis hermanos, tenemos ya 10 años viviendo en este hermoso pueblo de Mazamitla, mi padre murió hace dos años, no hace mucho termine mi bachillerato, y estoy optando por un cupo en la universidad lo cual estoy esperando las fechas de las inscripciones para continuar mis estudios universitarios.
― Mi nombre en María Eugenia Bracamonte, vivía en La Capital y estoy recién llegada a este pueblo con mi familia, ya tenemos aquí seis meses viviendo, vivo con mi padre y mis dos hermanos y mi madre nos dejó por su trabajo en una clínica privada y hospital público, ella se desvive más por su trabajo que por nosotros sus hijos, mas no vivimos juntos, porque mi padre se cansó de que ella no nos prestara atención y no le gusta eso y llegaron a un mutuo acuerdo de vivir separados y nosotros sus hijos vivir con mi papá, en dado caso por algún momento o circunstancias nosotros queremos pasar tiempo con ella, eso queda a decisión de nosotros tres, mi padre no es aquel hombre que le habla a sus hijos mal de su madre al contrario él nos dice que somos libres de decidir con quién queremos estar.
Justo en ese instante, mientras las chicas conversaban nerviosas, el vigilante les hizo una seña amable indicándoles que el gerente ya podía recibirlas; ellas, aliviadas, le respondieron con un gesto de gratitud antes de cruzar el umbral de la oficina principal con paso apresurado.
—Hola Ulises, muy buenos días, espero que te encuentres de maravilla hoy —dijo Mónica intentando disimular su evidente preocupación, mientras se acercaba al escritorio de madera oscura con una sonrisa algo forzada y la mirada cargada de una gran inquietud.
—Hola amiguita, qué gusto saludarlas, yo estoy muy bien por suerte, ¿pero qué asunto tan urgente las trae hoy por aquí a ti y a tu amiga? Díganme con total confianza en qué les puedo ayudar esta mañana.
Tras saludarse afectuosamente con el tradicional beso en la mejilla, el ambiente se tornó más serio y ambas mujeres se sentaron frente al escritorio para comenzar a explicar detalladamente el grave inconveniente financiero que las mantenía tan angustiadas desde temprano.
—Bueno, Ulises, la situación crítica es la siguiente: hace un momento intentábamos retirar algo de efectivo del cajero automático externo, pero tras procesar la operación, la máquina se bloqueó y simplemente no nos entregó el dinero, aunque el débito sí aparece.
― Hola, si amigo mi padre me mando a sacarle del cajero un efectivo que necesita para su pasaje y otros gastos y como no le conceden permiso para hacer dicha gestión me mando con su tarjeta de débito a retirarle y pues surge este este problema, y mi amiga aquí presente me está ayudando también hablar con usted y poder solucionarlo ya que a ella también le sucedió lo mismo pues me aconsejo y aquí estamos hablando contigo. —Añadió María Eugenia.
― Bueno chicas, no las debería de ayudar porque ustedes son menores de edad y segundo quienes tienen que venir a poner la queja son sus padres, pero voy hacer una excepción con ustedes, pero eso si no se acostumbren no es por nada malo sino que viene una supervisión de las oficinas principales de Caracas para hacer inspecciones y la cabeza que va rodar es la mía, ok ahora una por una me dan los datos de sus padres los titulares de las cuentas para darles una pronta solución y respuesta. —Respondió Ulises.
Ulises le dijo a su secretaria que por favor les llevara café a la muchachas que están en su oficina, mientras comenzaba hacer sus ajustes, resolviendo el problema en su computadora posteriormente llamo a uno de sus técnicos para que revisara la máquina expendedora de los billetes y le arreglara la falla lo más pronto posible, al cabo de media hora, regresa a su oficina donde están las muchachas esperándolo.
― Muchachas, ya está listo, disculpen la demora, pueden ir a usar el cajero automático a realizar sus transacciones. ― dice Ulises―
― Muchas gracias, y de verdad que eficiencia tienen en la entidad bancaria a mí nunca me han atendido tan bien. — Respondió María Eugenia.
― Nos esmeramos por darle al cliente una información puntual y satisfactoria sobre sus cuentas y productos es uno de los factores que mejor valoran, que sientan confianza con nosotros, es decir, Claridad, confianza, relación, proximidad, comodidad, solidez… Son algunos de los valores que definen la manera de entender y darles pronta solución para que los clientes no se decepcionen y vuelvan pronto. —Añadió Ulises.
― Ulises muchas gracias por tu atención. —Dijo Mónica
― De nada amiga Aquí estamos para lo que necesiten, atenderlas y ayudarlas en lo que más podamos y este a nuestro alcance, mucho gusto también por conocer a tu amiga y mándale saludos a tu hermana de mi parte.
― Mucho gusto, en conocerle y muchas gracias por la ayuda. —Dijo María Eugenia.
― Yo también te agradezco muchísimo por la ayuda prestada y si le mandare tu recado a mi hermana, hasta pronto. —Dijo Mónica mientras se despedía de Ulises.