¡Al día siguiente en la mañana!
― Buenos días, padre ¿cómo estás?, aquí está tu desayuno y almuerzo para que te vayas a tu trabajo, y el desayuno a mis hermanos para que se vayan a su colegio. ― Dice María Eugenia Saludando a su padre―.
― Buenos días, hija muy bien, y mucho mejor porque estas de buen humor. Y, ¿eso a que se debe?
― Lo que pasa padre es que como te dije ayer me siento muy bien porque voy a empezar a estudiar y con una nueva muchacha de mi misma edad que nos dimos la mejor impresión cuando nos conocimos ayer y por cierto la llame y después que ustedes se vayan tú a tu trabajo y mis hermanos al colegio iré a la casa de ella a conocer a su familia y por la tarde cuando tú vengas ella vendrá a conocerlos.
― Me parece muy bien hija, que traigas a tus amistades para que las conozcamos, eso siempre te lo he dicho.
― Nosotras acordamos con que la semana que viene nos inscribiremos para estudiar la misma carrera.
― Hija, ¿Qué vas a estudiar? ― Pregunta el padre de María Eugenia por curiosidad.― pregunto por qué no te había visto tan motivada, ya espero con ansias conocer a la otra jovencita.
― Voy a estudiar asistente administrativo, perdón, vamos a estudiar mi amiga y yo asistente administrativo, ella quería estudiar contaduría pública en la “Universidad Autónoma de Guadalajara” que está situada en el pueblo no sé si la abras escuchado, pero como ya no están dictando esa carrera de contaduría pública porque ha disminuido la cantidad de participantes para esa rama, y pues le dije a ella que podemos agarrar otra carrera las dos juntas en eso escogimos esa de asistente administrativo y me dijo que después ella estudiaría su otra carrera después. ― dice María Eugenia―.
― Me parece muy interesante y ¿sabes qué hija? Yo te apoyare en estudiar, no para que me mantengas cuando consigas un trabajo sino para que tus hermanos sigan tu ejemplo y ellos deseen con tanta pasión seguir estudiando una carrera universitaria como tú, hija.
En la charla padre e hija el señor ve su reloj y le dice:
― Hija mira la hora que es y yo todavía sigo aquí, voy a llegar tarde, pero eso no importa, lo que si me dio gusto fue haber charlado un rato contigo hija, primeramente le agradezco a Dios que ustedes tres mis hijos, son mi orgullo y aunque su madre no esté viviendo con nosotros también le agradezco mucho a ella por haber sido parte conmigo para que ustedes pudieran existir, ― dice el señor Juan a sus hijos―
― Si padre vas a llegar más tarde hoy, bendición, nos vemos ahora en la tarde cuando vengas de tu trabajo y conozcas a mi amiga.
― Dios me los bendiga hijos, se me portan bien, nos vemos ahora en la tarde cuando venga del trabajo.
Todos se van: el padre a su trabajo, los hermanos se van a su colegio y María Eugenia a la casa de su amiga Mónica a conocer a su familia.
Toc, toc
¿Quién es? ― pregunta Delitza Guillermina (la segunda hermana de Mónica). ―.
― Buenos días mi nombre es; María Eugenia, soy amiga de Mónica. ― dice María Eugenia presentándose ―.
― Delitza Hola buenos días, pasa y siéntate ya te busco a mi hermana.
― Gracias, muy amable. ― Dice María Eugenia con una pequeña sonrisa a la hermana de Mónica―.
― Con permiso y gracias.― Dice María Eugenia para entrar a la casa y se sienta―
En instantes sale Mónica de su habitación y reúne a su familia.
― Hooola amiga Buenos días, ¿cómo estás? “se abrazan y se dan un beso en la mejilla”, antes que todo aquí en la mesita hay café y galletas para comamos. ― Mónica saludando a su amiga e invitándola a merendar―.
― María Eugenia. Hola amiga bien ¿y tú? Amiga.
― El cafecito lo preparo otra de mis hermanas Elizabeth, la mayor, tengo cuatro hermanos, como puedes observar mis hermanos aquí presente somos cuatro mujeres, un hombrecito, y mi madre. ― Le dice Mónica a María Eugenia―
― Mi madre se llama María Teresa Guzmán, y nosotros somos cinco hermanos:
° Elizabeth Esperanza es mi hermana mayor,
° Delitza Guillermina es mi segunda hermana,
° Mónica Alejandra que soy la tercera de los hermanos,
° Eumaris Estela es la cuarta del grupo
° Daniel Eduardo mi hermano menor
― Mucho gusto en conocerlos a todos mi nombre es María Eugenia Bracamonte, Vengo de una familia pequeña, vivo con mi padre y mis dos hermanos, nos mudamos hace seis meses a este pueblo nosotros vivíamos en Caracas y nos mudamos a este humilde ´pueblo en donde a mi padre le salió un contrato por cinco años en una constructora, el es maestro de albañilería.
― ¿Y tu madre? ¿Murió? ― Pregunta Delitza ―.
― Chica cállate no seas indiscreta compórtate, que dirá mi a amiga, que eres, inconsciente. Yo tratando de darle una buena impresión de ustedes que son mi familia y tú te comportas de mala manera, modera tu vocabulario porque yo no le salgo con esas cosas a tus amigos. ― Mónica, le dice a su hermana ―.
― Esta bien chica, discúlpenme las dos. ― Responde Delitza con un tono prepotente. ―
― tranquila Mónica, y bueno está viva pero no vive con nosotros, ella decidió dedicar a su trabajo para ella eso es lo más importante, pero si está pendiente de nosotros, sus hijos. ― Dice María Eugenia. ―
― ¿A qué se dedica tu madre? ― Pregunta Delitza―
― Ella es médica cirujana. ― Le responde María Eugenia. ―
― Mira Delitza me comentaste de que tenías que ir a trabajar pediste un permiso para llegar un poco tarde por asuntos familiares. ― Le responde Mónica su entrometida hermana―
― Tienes razón hermana y discúlpenme si fui muy atrevida ya me voy a trabajar, chao nos vemos más tarde.. ― dice Delitza ―.
― Tranquila amiga, descuide vaya con Dios. ― Dice María Eugenia ―
― Gracias a Dios que se fue y por cierto disculpa tú María Eugenia las actitudes o comportamientos de ella resultan desagradables, incómodos, y que de una u otra manera afectan a quienes nos rodean e incluso a nosotros mismos. ― Dice Mónica―
― Descuida amiga mía, entiendo que hay personas que se caracterizan por estar constantemente de mal humor por diversas razones, bien sean familiares, laborales, personales, entre muchas otras. Sin embargo, a nadie le gusta estar con este tipo de personas porque no tienen sentido del humor y porque su pesado estado de ánimo se contagia en los demás. Y usted mi señora María si digo estas palabras que acabo de decir de su hija Delitza yo sé y entiendo que es por la primera impresión pero cuando ella me empiece a conocer mejor cambiara su actitud.. ― Le dice María Eugenia ―