Jared comenzó a acercarse más a mí y comenzó a besar mi cuello. —Te odio, eres un maldito cerdo —le dije en un hilo de voz, mis lágrimas estaban a punto de salir Él solo comenzó a reír y me siguió besando, mi mirada se desvío hasta la mesa que estaba a lado del sofá. «—Tengo que llegar hasta allá» Jared comenzó a meter su mano por debajo de mi camisa para llegar a mis pechos y comenzar a tocarlos. —Me das asco —volví a hablar tratando de alejarme de él —Ya te extrañaba, extrañaba tocar tu cuerpo —dijo él y me aventó al sofá «—Perfecto» —Aunque me des asco debo de admitir que también extrañaba como lo haces —le dije forzando una sonrisa —No entiendo cómo no hacemos esto más seguido —cuando dijo eso yo me puse encima de él —Bueno pues vamos a disfrutarlo —comencé a moverme provocan

