Ramsés tomó la mano de su mate y junto a ella ingresaron a la sala de conferencias. Ícaro ya había tomado su lugar central junto a su luna, a su lado había dos sillas vacías, las mismas debían ser ocupadas por su hermano y cuñada. Todos miraban un tanto molestos por la situación, para ellos era inconcebible que el expatriado ocupara un puesto tan importante durante la conferencia. Los ancianos, que habían tenido que ubicarse a una distancia mayor estaban furiosos, esos lugares eran de ellos, el consejo, no de un alfa desterrado y una mugrosa omega. _ Alfa, esto es algo inaudito, no puede permitir que ese hombre y su pareja formen parte de este comité _ habló un furioso Cirius, uno de los ancianos del concejo. _ Creo que se le ha olvidado un detalle Cirius… _ Ícaro escupía cada palabra c

