Claudia Reyes levantó el teléfono con su acostumbrada profesionalidad. —Industrias Moreau, despacho del señor Blake Moreau. Claudia Reyes al habla, ¿en qué puedo ayudarle? Al otro lado de la línea, Victoria respiró hondo antes de responder. —¿Sería posible hablar un momento con el señor Moreau?—, preguntó mientras mordía nerviosa su labio inferior. —¿Tiene una cita agendada con él?—, replicó Claudia, cortés pero firme. —No, pero...—, comenzó Victoria. Sin embargo, fue interrumpida. —Entonces, me temo que no puedo transferirle la llamada—, sentenció Claudia, dejando claro que solo seguía órdenes. Victoria se armó de valor. —Por favor, dígale que soy yo y que es urgente. Que se tome su tiempo si es necesario—, insistió, tratando de contener la impaciencia que la invadía. Claudia dud

