La cena transcurre con tranquilidad a pesar de todos los esfuerzos de Aurora de hacerse notar. Santos custodia a su madre en todo momento y en muchas ocasiones la mantiene a raya cuando ella intenta acercarse a Emma y Adriano. Emma se comporta como una dama y no se deja aminorar por ella, permanece al lado de Adriano y de Beatriz en todo momento, incluso en la mesa se sienta al lado de él y Aurora no puede refutar nada por más que se esté muriendo por dentro de la rabia. Beatriz está muy feliz. Conversa mucho con Emma y le cuenta de sus sueños de tener su propia pastelería. Por supuesto, Emma la apoya y cree que ella tiene mucho talento. Se compromete a ayudarla y ser su socia para abrir el primer local. —¡Ya llegó la hora de cantar y comer el pastel! —grita Aurora llamando la atención

