La paz entre los clanes reina desde hace un año exactamente, cuando todos los demás hacendados se reunieron y pidieron una tregua a Egil. Tregua que les fue concedida a pedido de Adelaide. Pese a que fue reactivado el libre comercio entre ellos, Egil decidió tomar precauciones como lo había planeado desde un principio y a pedido de su esposa. Tampoco confía al cien por ciento de esa supuesta paz luego de tanto tiempo de vivir en enemistad. Esta es una peculiar mañana, hay mucho movimiento en la hacienda desde temprano, al igual que en la oficina. Ya los socios y miembros del clan se encuentran reunidos en la sala de juntas esperando por Egil para iniciar la sesión. —¿Mi hermano ya se encuentra en la sala? —pregunta Benedict a la misma joven secretaria que se encontraba con Egil en su ha

