Dentro de la habitación, Adelaide se encuentra aturdida y bastante adolorida. Su apariencia es deprimente. Ella no es capaz siquiera de distinguir su alrededor. Ha intentado con todas sus fuerzas mantener la calma, pero los recuerdos que vienen a su mente la están asfixiando. Mueve un poco la cabeza para un lado y puede ver a dos mujeres jóvenes que no reconoce a su costado. Está rodeada y conectada a varios aparatos. Decide dejar de pensar demasiado para no hacerse ideas que quizás no son. Respira profundo y cierra de nuevo los ojos. De pronto, oye un clic y la puerta empieza a abrirse lentamente. Benedict asoma su cabeza y los ojos de Adelaide empiezan a aguarse. —Benedict… —Mi amor —Él se acerca y deja un beso largo en su frente, luego otro en sus labios resecos. Adelaide emp

