Nadia mueve la daga mientras una sonora carcajada sale de su garganta. En ese momento un zumbido agudo se oye por todo el sitio y un segundo después una bala golpea la frente de la mujer, con tanta fuerza y velocidad, que la tira al suelo, muerta. Benedict baja el arma con la respiración agitada. Adelaide grita sin cesar al ver el cuerpo sin vida de su hermana a su lado. Su esposo la toma en brazos para ponerla a salvo mientras los guardias hacen su trabajo de llevarse el cuerpo de la difunta. Egil mira hacia su hermano y asiente, también Benedict lo hace antes de salir de allí. Esa noche, descubren a dos infiltrados más de Calixto Valencia dentro de la hacienda que se habían hecho pasar también por meseros. Estaban cuidando las espaldas a Nadia. Adelaide es atendida por la médica y s

