"Te quiero como para escuchar tu risa en la noche y dormir en tu pecho sin sombras ni fantasmas, te quiero como para no soltarte jamás." —Mario Benedetti *** Entre la bruma de mi sueño escucho un ruido repetitivo de la madera siendo golpeada. Comienzo a removerme entre una tela cálida que cubre mi cuerpo del frío y un material acolchonado debajo de mí. El sonido se hace más insistente aún y por lo ruidoso que es decido que lo mejor es dejar de dormir y levantarme de una vez. Abro mis ojos y lo siguiente que le sigue es aterrador. No puedo ver nada. Mi respiración comienza a ser irregular y el pánico se riega a una velocidad impresionante por todo mi sistema. Las lágrimas comienzan a picar en mis ojos y mi corazón comienza a doler por lo rápido que late. Comienzo a desesperarme,

