LILY Decir que me había gustado era quedarse corto, me había encantado. No sé cómo le había perdido esta sensación durante mucho tiempo. Mi cuerpo estaba agotado, pero cada segundo valió la pena. Oliver no solo es bueno en la cama, es un animal para follar. Lo habíamos hecho por horas y horas seguidas. Había terminado dentro de mi, en mi cara, en mis glúteos. Al final me encantó escuchar hasta sus gemidos. Al inicio mis paredes vaginales no estaban preparadas para recibir a su m*****o grueso y largo, pero luego de habérmelo metido a ritmo constante la abrió. Me dolió mucho, no lo voy a negar, pero la recompensa que después tuve, hacia que valiera la pena. Ahora los dos estábamos acostados, desnudos y con los cuerpos entrelazados. Todo estaba a la perfección o bueno, eso espero. *

