OLIVER —¿Que pasa? —inquirió ella. —Espérame un momento —marqué el número de mi madre porque había sido obra de ella. Estaba muy enojado que si no estuviera Lily aquí le gritaría a esta mujer por haberme hecho esto. Me siento estupido por quedarle mal a Lily. —Dime, Oliver —contestó. —¿Qué demonios hiciste? No puedo acceder a la cuenta bancaria de la empresa. —Ya sabes lo que tienes que hacer para volver a tener todos esos beneficios, Oliver, de lo contrario estás fuera —dicho eso ella colgó. Quise lanzar el celular largo y estallarlo contra la pared pero me contuve. —¿Pasa algo, señor? —me pregunta Lily, con esa mirada tierna que tiene. Hoy se ve más vulnerable de lo normal. —Lo siento, ahora no tengo acceso a la cuenta bancaria de la empresa. Creo que tendrás que esperar hasta que

