OLIVER —¿Qué te pasa? Como que no muy machito con alguien de tu tamaño, ¿eh?— el hermano de Lily me había dado un buen golpe. Me dolía la mandíbula, tenía ganas de demostrarle lo que es un verdadero puñetazo, pero me contuve. Todo por Lily, porque ya había tenido suficiente con los chismes. —¡Eres una bestia! Es mejor que te vayas y regreses cuando se te haya pasado el enojo— le gritó Lily a su hermano empujándolo por la espalda hasta que salió. La miré por unos segundos. Me encantaba: Ruda, rebelde y por su puesto que se ve muy sexy cuando me defiende. ¡pero que estoy diciendo! Sacudí mi cabeza para espantar los pensamientos. Solo vine para otra cosa. —Por favor disculpa a mi hermano, ven que tengo cosas para curarte— la seguí hasta la sala y me senté en el sillón. —No te preocupes,

