—Lo siento, Señora Delgado. Ahora mismo estoy ocupado. No quiero que se ocupe solo de sus asuntos familiares. La empresa tiene muchas cosas que resolver. No tengo tiempo para atender sus groseras peticiones. —Si quieres contactar con el Señor Lowery, puedes llamarle. —¿Puede dejar de molestarme? Señora Delgado, ¿sabe cuánto se ha retrasado mi trabajo por su culpa? —No importa cuánto lo intente, el Señor Lowery no la mirará más. Será mejor que dedique su tiempo a mejorarse a sí misma. Así, el Señor Lowery podrá admirarte. ... Estas palabras permanecieron en la mente de Chad. Chad sintió como si le hubieran dado varias bofetadas en la cara. Tal vez porque había ocurrido hacía mucho tiempo, había olvidado lo mala que era su actitud hacia Kaylah. ¿Cómo podía tener la cara de pedirle a K

