Las palabras de Kaylah hicieron que la expresión de Alondra fuera aún más sombría. Ella sabía que Kaylah no estaba bromeando porque la fría expresión de Kaylah era demasiado horripilante. Era obvio que Kaylah hablaba en serio. Sin embargo, Hendry frunció el ceño y miró a Alondra. —Kaylah no quiso decir eso. No quería hacerme daño. —¿Tienes la pierna bien? —Entonces Hendry le dijo a Alondra. Alondra se dio cuenta de que, como la situación era demasiado urgente, se había olvidado de que seguía fingiendo estar herida. Se había exhibido delante de Hendry. Parecía avergonzada mientras miraba a Hendry con ojos llenos de súplica. —No, solo... solo lo olvidé. De hecho, yo... no me he recuperado. Alondra quería fingir que le dolía mucho la pierna, pero Hendry ya no se tragaba sus palabras.

