—No seas tan frío. Eres mi hermano... —¿Cuántas veces te lo he dicho? No soy tu hermano. La voz de Aryan era muy fría, y sus ojos estaban llenos de desdén mientras miraba a Alondra. Alondra apretó los dientes con fiereza, y su corazón se llenó de odio. Lo que más odiaba era la actitud condescendiente de Aryan. Alondra y Aryan pertenecían a la familia Galvan. Era como si Ario fuera el más distinguido. Los demás no podían compararse con él. Era realmente molesto. Alondra no quería hablar con Aryan en absoluto. Sin embargo, tenía que conseguir su objetivo. Pero ahora, como quería sembrar la semilla de la discordia, tenía que rebajarse. —Aryan, hoy he venido porque tengo algo que recordarte. No tienes que ser tan hostil conmigo. Aryan sintió asco al escuchar las palabras de Alondra. An

