—En resumen, todo esto es un malentendido. —Hendry no sabía cómo explicar sus actos, y su corazón se llenó de desesperación. Pensó que su imagen en el corazón de Kaylah podría haber quedado arruinada. Sin embargo, a juzgar por la actitud de Kaylah hacia él, Hendry sabía que, si su imagen estaba arruinada o no, no importaba en absoluto. A Kaylah no le gustaba nada. Kaylah no estaba de humor para perder el tiempo con Hendry, así que se limitó a decir a la ligera —Como hombre civilizado, no puedes soltar basura al azar. Hendry no tuvo más remedio que recoger la cajita y metérsela en el bolsillo con cara de vergüenza. Al ver que Hendry la había recogido, Kaylah no quiso hablar con él y se dio la vuelta para marcharse. —¡Espera! —Hendry se asustó al verlo. Cuando Kaylah vio que Hendry l

