"El miedo es tan hijo de puta que te puede hacer renunciar a lo que más quieres" *NARRA AIRAN* Seguí corriendo como si mi vida dependiera de ello, pero no era mi vida la que estaba en juego… era mi alma. Porque ella… ella olía como el hogar que nunca supe que me faltaba. Los árboles pasaban borrosos a mi alrededor, las ramas golpeaban mis brazos y piernas, pero no importaba. Mi único objetivo era alcanzar ese aroma dulce, salvaje y delicado que me tenía completamente fuera de control. Y entonces, la vi. Una chica rubia caminaba entre los árboles, su cabello ondeaba con suavidad bajo la luz pálida de la luna. Se movía con gracia, pero sus pasos denotaban nerviosismo. Estaba perdida. ¡Reclámala! —rugió mi lobo dentro de mí. Sin pensarlo dos veces, me lancé hacia ella. Su espalda cho

