Desayunamos en silencio, nadie dijo más nada, me atraganté varias veces, tenía ganas de llorar, fue Alec el que rompió el silencio, incómodo — Me es raro, mi mejor amigo y mi hermana. Bueno, aunque era de suponerse que un día pasaría— Alec miro el reloj que estaba en una pared—. Hermano, ¡ya es hora!— ambos se levantaron de la mesa. Ally, cuídate y cuida a rose, te quiero hermanita— me beso la frente—. ¡Me hubiera gustado conocer a tu poni! — ¡No es un poni tonto! — ¿qué r**a es? — Atlas es un gran danés— Bryan y Alec se miraron. — ¡es un poni!— canturrearon — Adiós tontita— salió Alec de la casa, Rose lo siguió, y me quede ahí en la cocina con mi novio — Yo también, te quiero panzon— le grité Mire a mi novio, viendo como sus playeras ya no le quedaban, pues se la adhe

