— Créeme que esto no es nada, no querrás saber qué pensamientos se me atraviesan en la cabeza — me levanté y coloqué el rifle apuntando hacia arriba — la próxima vez que oses tocar a mis hijos, así sea solamente una hebra de cabello vas a ver que tan potente es esta arma. El rifle se disparó y un tiro sonó en el aire, en el momento que yo miré, sonreí tétricamente, mire a Diego y este se encontraba pálido. — Ups, al parecer tenía balas después de todo — lo miré seriamente — ahora quita tu asquerosa cara de mi vista y lárgate de una buena vez. Él se fue huyendo y por suerte no llegó la policía, recogí a Rea de donde se encontraba y entramos al local de Dánae. — ¿Estás bien? Realmente ese tipo es un desgraciado poco hombre, es increíble que lo aguantaras. — Pensé que era una buena idea

