Ajena a Diego

1832 Words
— Iban muchos arreglos, lo más probable es que la tarjeta se viniera al suelo — el repartidor contestó sabiendo que no era cierto — ¿Hay alguna otra entrega que hacer? — Por el momento no, puedes descansar. Rea tomó su celular y decidió llamar a Diego, el gesto de las flores era algo que le había ayudado a tomar una decisión definitiva con la relación que ellos tenían. “Nadie que ponga esas palabras tan hermosas es capaz de tener un mal sentimiento. Diego es un buen hombre y le daré el beneficio de la duda.” — ¿Aló? — Diego respondió aún adormilado — ¿Quién es? — Soy yo, Rea — ella habló dulcemente y el hombre sonrió con lujuria — disculpa si te he despertado, pero es que te necesitaba agradecer los arreglos florales que me has hecho llegar, me encantaron las flores y también lo que significaban cada una de ellas. — Emmm, sí, me alegra saber que las flores te gustaron — él trató de sonar convincente — ¿Ya has pensado nuestra situación? Te extraño Rea y quiero estar contigo de la manera que siempre nos vemos. — Sí, ya he pensado en nuestra situación. Cuando regreses de París ven directo a mi apartamento para que hablemos, espero que los días pasen volando y nos encontremos de una vez por todas. Rea colgó y se sintió feliz al saber que finalmente el hombre que tanto había anhelado llegó a su vida, quizás tenía algunos pequeños detalles como el hecho de ser casado, pero todo se podía resolver con el divorcio. “Aunque lamento mucho que su esposa pase por esto, supongo que hay personas que son tu camino, más no tu destino. Espero que ella pueda aprender la lección y sea feliz en un futuro, su momento ya pasó y el mío está por llegar.” Andrés entró al apartamento y puso las llaves en una pequeña taza que tenía en la entrada, sacudió su cabello y se notaba cansado, demasiado siendo sincera, sin embargo, el cansancio que tenía no era físico sino mental. “Ni siquiera porque le envíe esas flores durante toda una semana, fue capaz de ayudarme con Rea. Ella ni lo mencionó, si supiera lo mucho que la quiero, lo importante que es en mi vida y ahí se lo transmitía. Espero que las “No me olvides” sean efectivas para que siempre me tenga en su cabeza y posteriormente en su corazón. Amo a esa mujer, pero si se lo digo de forma directa probablemente se asuste, si se puso así con una simple palabra que no era la primera mencionada, no me quiero imaginar su reacción con la que es realmente.” Andrés tuvo la necesidad de ir a ver a Rea al día siguiente, él tocó la puerta y miró una soñolienta mujer, se encontraba en pantaloncillos cortos y una blusa que dejaba en evidencia que no usaba nada debajo. — ¿Qué haces aquí, Andrés? — ella parpadeó varias veces para aclarar su vista — vaya que es temprano, no sabía que vendrías, pero bueno, pasa. Él entró y lo primero que miró fueron las orquídeas rosadas, a la par se encontraba la tarjeta y solo pudo ver la letra “D” escrita en letra cursiva. “Así que Diego también le envió flores, no miro las que yo le obsequie por ningún lado. Probablemente, las botó a la basura y todo porque no era un arreglo tan elaborado como ese.” — ¿Qué estás haciendo aquí? — Rea se sentó en la isla de la cocina — pensé que estarías trabajando. — Quise venir a verte y hablar contigo de lo sucedido ayer, escucha Rea, quizás me precipite al decirte todo lo que te dije, pero realmente es lo que siento y… — Andrés, por favor no hagas esto — ella frotó su rostro con ambas manos — escucha, entre nosotros no puede haber nada más que una amistad, sinceramente siento que mereces algo mejor que yo, eres un buen hombre y estoy seguro de que allá afuera se encuentra la mujer indicada para ti. — Pero aquí el asunto es que yo no quiero a nadie que no seas tú, pueden haber diez mil mujeres detrás de mí y mis ojos te ven solamente a ti. — Lamento decirte esto de esta manera, pero he decidido regresar con Diego. Él me ama a su manera y creo que ahí es mi lugar para encontrar la felicidad que tanto deseo — ella titubeó en lo último — no puedo darte falsas esperanzas. — Si supieras que te quiero tanto, que aunque sea con falsas esperanzas me conformo — Andrés contuvo las lágrimas al borde de sus ojos — ¿Qué te da él que no te doy yo? Te siento con una duda muy grande referente a tus sentimientos, es más, estoy seguro de que no quieres a ese tipo y haces esto solo para herirme. — No, no digas eso — Rea miró como la primera lágrima de Andrés se deslizó — justo por eso es que no quería que te hicieras esperanzas, ni siquiera sé por qué me quieres tanto si apenas me conoces. — Cuando realmente quieres a alguien no es necesario conocerse de toda una vida, si supieras lo mucho que te quiero estarías segura de que tú perteneces a mi lado. Mereces algo más que ser plato de segunda mesa, ¡Entiende carajo! Perspectiva de Rea. — No comiences Diego, por favor, ya estoy cansada de oír lo mismo de todas las personas que saben de mi relación con un hombre casado. — No soy Diego, sino Andrés, ¿Hasta conmigo lo confundes? Y si todas las personas que te dicen eso que te acabo de decir es porque se preocupan por ti, algo que no puedo decir del tipo con el que sales. — Disculpa no fue mi intención — masajeé mi cabeza — realmente toda esta situación me tiene mal. — Lo mejor es que me vaya, tengo que doblar turno e iré a dormir un poco. Andrés se iba a ir, pero yo lo detuve, no quería que él se alejara de mí, ya que es el único hombre que no ha querido llevarme a la cama y comprende mi condición. — Perdóname por favor, no es mi intención lastimarte al confundirte con Diego, créeme que daño es lo último que quiero hacerte. — Rea, estoy cansado de decirte que ese hombre no te conviene, pero no haces caso, él no te quiere y solamente te utiliza. — No me utiliza y si me quiere. — ¿A sí? Dime si ya te dijo que te quería — Aún no lo ha dicho con palabras, pero si hizo algo que me confirma que me quiere y mucho. — No seas tonta Rea, ese tipo solamente te está utilizando y estoy seguro de que tarde o temprano te va a engañar a ti con otra mujer y a ver qué justificación utiliza contigo, si lo hace una vez lo va a hacer de nuevo. Cualquier “Hombre” que se atreva a hablar mal de la madre de sus hijos es una porquería, recuerda mis palabras porque si piensas que contigo va a ser diferente deja decirme que estás muy equivocada, te aconsejo que evites salir embarazada de ese tal Diego porque te va a desechar como si fueras un vaso o un cubierto descartable. — ¡Eso es mentira! Él es diferente, es en serio, es diferente — dije en un susurro ahogado por mis lágrimas — mi corazón me lo dijo. — No llores que me parte el alma verte así, perdóname Rea. Andrés me abrazó y me dio un beso en mi cabello. Algo dentro de mí me decía que Diego era diferente y quería creerlo con todas mis fuerzas, no deseaba que esta nueva relación fuera igual que las otras, ya que mi pobre corazón no soportaría ilusionarse nuevamente. — Lo mejor es que me vaya, no quiero seguir hiriéndote con mis palabras. *** Con el tiempo volví a encontrarme con Lucía, poco a poco el grupo de amigas fue creciendo y trataba de no mencionar nada sobre Diego. Además, él aún no había regresado de París o si lo había hecho era casi seguro que fue a ver a sus hijos y decidió dejarme de último. — ¿Será que realmente estoy tomando la decisión correcta o al final de todo Andrés tiene la razón? Decidí pensar en mi situación actual referente al trabajo, supongo que debería buscar una agencia que me represente. Como si Andrés leyera mis pensamientos me mandó un mensaje en el que me sugería esto, así que ese fue el impulso que necesitaba para poder hacerlo. — Lo haré — le escribí — gracias por todo y te pido perdón. — Te quiero Rea — él respondió casi al instante — eres una gran mujer, realmente estoy agradecido con la vida por haberte puesto en mi camino. No pidas perdón por algo que no puedes controlar, nadie escoge de quién enamorarse y justo eso es lo que me ha pasado contigo. — Yo también te quiero — le respondí sonriendo — eres un gran hombre y amigo, soy muy afortunada por tenerte en mi vida. El mensaje fue dejado en visto, sabía que la situación entre nosotros no estaba del todo bien y esperaba que esto mejorará en algún determinado punto. En mi pecho había una nostalgia, ¿Por qué no pude enamorarme de Andrés antes? Revise mi celular para ver si Diego se había reportado, sin embargo, mi decepción se hizo presente al ver que solo mensajes de la operadora tenía. — ¿Aló? — respondí pensando que era Diego — ah, hola Dánae. ¿Sucede algo? — Se nota que te alegras de escuchar a tu amiga calenturienta y loca — su tono fue divertido — te has perdido últimamente, así que llamaba para ver si estabas bien. Queremos reunirnos por si deseas venir, será en la casa de Lucía. — No me encuentro de ánimos siendo sincera. Disculpen por la ausencia, pero últimamente no he estado del todo bien. — Entiendo, sabes que nosotras podemos ayudarte cuando desees, pero también te vamos a dar el espacio que necesitas. Te quiero y la próxima vez al menos trata de fingir que estás contenta de saber de mí, terroncito de azúcar. Reí por las ocurrencias de Dánae, mi querida amiga que con todas sus locuras era capaz de hacer que los problemas se olviden por completo aunque sea un momento. Tenía que pensar en cómo decirles que estaba saliendo con un hombre casado y esperaba que lo tomarán bien, sé que no es algo bueno, sin embargo, esto era lo que me había tocado y no podía hacer mucho para cambiarlo, solo deseaba tener a mi lado a esas chicas que son tan buenas...
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