El tipo ese fue sacado del burdel de mala muerte como si fuera un costal de papas, Iihan caminaba detrás de nosotras y las personas que estaban ahí no se atrevían siquiera a atravesarse en nuestro camino. — Ponlo ahí — señaló Bri una vez que estuvimos fuera del burdel — por favor. Iihan colocó al hombre en el suelo y una vez que estuvo en el piso, le dejé ir una patada en la parte de atrás de sus rodillas, ocasionando que quedara de rodillas. — ¿Quién demonios son? — preguntó enfadado — ¡CONTESTEN! ¿Qué quieren de mí? Bri se puso a reír y se puso de cuclillas, quedando frente a frente con el hombre. — Nosotras no somos Rea, así que no vengas a gritarnos, la próxima vez que lo hagas te arrancaré la lengua y te obligaré a comerla. — Si acaso piensas que Rea se encuentra sola, te digo

