Un rato después la pareja ha decidido dar un paseo por las amplias instalaciones de la casa del conde situándose en el jardín cubierto, mientras Charlotte se sienta en la orilla de la piscina quitándose los zapatos, y subiendo su falda para sumergir los pies en la misma mientras que su esposo hace lo mismo colocándose detrás de ella y en un gesto la morena se recuesta en su pecho sintiendo la calidez de sus brazos rodearla, cierra los ojos y William besa su cuello acariciando su vientre todavía plano. -Eres preciosa - susurra en su oído - sé qué tu madre estaría orgullosa de ti, no hace falta más que escuchar la forma en que el conde habla de ti y de ella para saber lo mucho que te aman - Charlotte se siente un poco sensible al hablar de ella en especial - pero no te aman como yo lo hago.

