El trabajo es lo único que llena los días y las largas noches del príncipe quien ya no está del todo seguro de conocer los verdaderos sentimientos de su esposa, se siente entre la espada y la pared al llegar a su casa y ver que está vacía pues en cierto punto le hacía ilusión ver a su esposa, y es entonces que recuerda los reportes del personal de seguridad de la princesa en donde le han reportado las innumerables visitas que le ha hecho a la reina y lo que después hace, toma aire mientras se dirige a la barra de la cocina y busca algo de comer, se siente como un adicto en recuperación solo de ver con extrañeza el teléfono deseando no ser tan cobarde como para pensar en buscar la compañía de Ana Rose ya que ni su propia mujer se la da. -Señor - dice uno de los escoltas y sigue hablando al

