HARPER El sonido del mazo del juez golpeando la madera resonó en la sala vacía como el final de una larga pesadilla. - Se concede la petición —declaró el juez, firmando el último documento—. Bienvenida de nuevo al mundo de los vivos, Sra. Vance o debería decir, Srta. Blake. Suspiré sintiendo cómo una carga de dos toneladas se levantaba de mis hombros, ya no era un fantasma y ya no era una mujer sin nombre escondida en una mentira. Liam estaba a mi lado impecable en su traje gris, con una expresión ilegible, había facilitado todo y sus abogados habían engrasado los engranajes de la burocracia con una eficiencia aterradora, en cuestión de horas mi certificado de defunción había sido anulado y mi identidad restaurada. - Los documentos oficiales llegarán a su domicilio en Califo

